|
|
 |
HORACIO LAVANDERA EN SAN JUAN
El joven prodigioso
El pianista argentino tocará mañana en el Auditorio, en la 7ma. función de Mozarteum.
 |
| ESTELA RUIZ M. - DIARIO DE CUYO |
|
 |
Formidable. Genial. Brillante... Las palabras no han sido suficientes para la crítica internacional a la hora de calificar a Horacio Lavandera, el joven pianista oriundo de Villa Devoto y radicado en Madrid, que a sus 20 años encandila con su virtuosismo y sensibilidad a los auditorios más exigentes; y que mañana se presentará en el Juan Victoria, en la séptima función de abono de Mozarteum.
Estigma o llave maestra -para él algo natural- no fue hace tanto que este muchacho de hablar pausado y reflexivo, de físico menudo y talento gigante saltó al ruedo el rótulo de "niño prodigio". No era para menos. A los 2 años, en vez de menearse al ritmo de Xuxa como otros chicos de su generación, prefería a Chick Corea. Y a los 4, en vez de pedir un guerrero supergaláctico, quiso que le regalaran un piano, cosa que pudo concretarse recién cuando cumplió 7. Entonces -fascinado por George Gershwin- comenzó a estudiar de manera formal, primero con su tía Marta Freigido y a los 11 con el reconocido Antonio De Raco.
"Como mi papá es músico (José María, integrante de la Orquesta de Tango de Buenos Aires) desde que soy muy pequeño escucho mucha música", explica Horacio, que paralelamente estudió análisis y composición, lo que le permitió "desmenuzar la complejidad de las obras, pensarlas".
A los 13 empezó a transitar escenarios y a los 16 grabó su primer disco, Debut. El gran salto llegó cuando en el 2001 se convirtió en uno de los pianistas más jóvenes -tanto, que su corta edad le jugó en contra- en ganar prácticamente el III Concurso Internacional Umberto Micheli, en Italia. En verdad quedó segundo, pero el jurado -"monstruos" como Luciano Berio, Maurizio Pollini, Daniel Baremboin y Pierre Boulez, entre otros- declaró desierto el primer lugar.
Lejos de amilanarse ante semejante corte, el muchacho -que se reconoce autoexigente- lo tomó con calma. Sabía que no tenía nada que perder y encima se daría el gusto de tocar ante quienes admiraba. Pero el destino tenía preparado algo más que una simple experiencia para este pianista que se mueve como pez en el agua tanto en Chopin como en Stockhausen, que leyó a Goethe, Kafka, Arlt, Homero y Baudelaire, que es hincha de Boca y a quien no le atrae el pop ni el rock, salvo "algunas sonoridades" de Limp Bizkit o Led Zeppelin.
"Me interesa sólo la música que nos lleva a reflexionar, que tiene un pensamiento detrás", dice Horacio, que cuando toca, no busca sólo agradar al público. "Aspiro a que mi arte lleve a razonamientos que van más allá del simple hecho de que guste tal o cual pieza. Quiero abrir mentes. Elijo repertorios donde el público pueda seguir aprendiendo", explica. "Pienso que todos lo días, todo el mundo tiene algo nuevo que aprender. Siempre hay que ir más allá", agrega.
Felizmente radicado en España desde el 2003 por una beca del gobierno español -"Vivir en Europa, el mundo donde se teje todo en cuanto a música clásica, me permite desarrollar mejor mi carrera", explica- el año pasado recibió el premio de la Scala al "Mejor Intérprete de Piano y Orquesta", fue seleccionado en la Master Class de Pollini y galardonado por Stockhausen, entre otros reconocimientos y actividades; como su participación solista en las orquestas más reconocidas del mundo, como la del Mozarteum de Salzburgo, la Filamórnica de la Scala y la Youth Orchestra of the Americas.
"Lo de prodigio... Yo estudio muchísimo. Lo único que hago es trabajar y trabajar para lograr mis objetivos" aclara Horacio, para quien su eterno deseo de superación es algo esencialmente personal. Y en ese punto, las críticas o las opiniones de ajenos lo tienen sin cuidado.
"Yo toco para mi otro yo. Desde los 13 años estoy plenamente convencido de lo que estoy haciendo y tengo las cosas muy claras. Sé lo que quiero y lo que siento con la música. Sé a dónde me dirijo. Así que nada de lo que haya a mi alrededor va a influir", dice el joven artista en quien, frente a las teclas, desaparece todo rasgo mundano.
|
 |
 |
|
|
 |
|
 |
|
 |
 |
|
Copyright 2003 © Diario de Cuyo. Todos los derechos reservados. |
 |
 |
 |
| Desarrollado por
- 2003/2010 |
|
 |
Para agendar |
|
El recital de Horacio Lavandera será mañana sábado a las 21.30 en el Auditorio Juan Victoria, donde interpretará obras de Mozart, Chopin y De Falla. Las entradas cuestan $25 (general) y $15 (menores de 25 y estudiantes de música) y están en venta en oficinas de Mozarteum (Ignacio de la Roza 151 Oeste) de 9 a 13 y el día de la función en boletería del Auditorio.
|
 |
Su Opinion
|
|
|
Hemos creado este espacio en el Diario de Cuyo para que nuestros lectores puedan acercarnos su opinión acerca de esta Noticia. |
 |
|
|
|
|