24/12/2005 LAS DIMENSIONES PARECÍAN MENORES

Descubrieron el tamaño de un estanque bíblico

Es el de Siloé, antigua fuente de agua potable para Jerusalén. Tiene entre 3.000 y 4.000 metros cuadrados.

     

Arqueólogos israelíes han podido determinar las dimensiones del estanque de Siloé, la antigua fuente de agua potable para la población de Jerusalén en los días del Segundo Templo hebreo.

La piscina, que aparece en el Viejo y en el Nuevo Testamento, fue ocultada por un albañal (depósito de desperdicios cloacales) en el bíblico valle de Kidrón. Según los arqueólogos Ronny Reich y Eli Shukron, la piscina tenía entre 3.000 y 4.000 metros cuadrados, informó ayer el diario Haaretz.

Hacia el 700 aC, según las Sagradas Escrituras, el rey Ezequías ordenó excavar un túnel de unos 500 metros desde el manantial de Guihón hasta el estanque, que debía ser alimentado por dicho manantial.

Debido al depósito de desechos cloacales, las dimensiones del estanque parecían mucho menores ya en la era bizantina en Tierra Santa, que comenzó en el siglo quinto de la era cristiana.

El Guihón estaba fuera del perímetro de Jerusalén en el período bíblico, esto es, más allá de la muralla que protegía la ciudad, cuyos habitantes solían quedar sin agua cuando la sitiaban.

El túnel de Ezequías, encomiado en el Libro de Reyes del Pentateuco, llevaba las aguas del manantial -en una cueva- que caían desde una altura de 650 metros hasta el estanque, situado veinte metros por debajo, y al que se llega por el valle seco de Kidrón.

La cueva donde se encuentra la fuente de agua está junto a la aldea palestina de Siluán. El rey David edificó en ese lugar su ciudadela. Y fue en esa cueva donde David ungió (sacralizó) a su hijo Salomón, el constructor del Templo de Jerusalén.

En cuanto a la reciente investigación, los arqueólogos Reich y Shukrón informaron a los periodistas de que por primera vez también se puede estudiar el trazado de la calle que en aquellos tiempos unía el Monte del Templo -donde desde hace trece siglos se encuentra la mezquita sagrada de Al Aksa- con el estanque.

Los primeros vestigios de esa calle de los días del rey Herodes fueron descubiertos en el siglo XIX por los exploradores Bliss y Dickey, y en 1963 por la arqueóloga Kathleen Kenyon.

Cerca de esa vía, asimismo encontraron monedas acuñadas durante la rebelión de los judíos contra la décima legión de Roma en los años 67, 68 y 69 aC, antes de que sus soldados incendiaran y destruyeran el Templo de Herodes, en el año 70 dC.

Otros descubrimientos en las excavaciones, dentro del perímetro de la ciudadela del rey David, incluyen 40 sellos de forma circular que, según los expertos, habrían servido para el envío de lo que hoy serían piezas de correspondencia o para firmar documentos.

Según Shukron, esos sellos postales indican que ya existía en Jerusalén un centro administrativo. Datan de los tiempos del Primer Templo, el destruido en el 525 aC por Nabucodonosor, cuyas huestes llegaron desde la Mesopotamia, donde se encuentra Irak.

También encontraron placas de marfil, aparentemente usadas como calendarios, y 1.700 restos óseos de peces del Mediterráneo, a una distancia de 70 kilómetros de Jerusalén, enclavada en el desierto de Judea. Esto sería evidencia de la existencia del comercio entre la costa y la "Ciudad Santa" para judíos, cristianos y musulmanes.

     

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Milagroso

En el Evangelio de Juan ha quedado constancia de que Jesús sanó a un hombre que había estado ciego desde su nacimiento junto al estanque de Siloé. Al verlo, Jesús escupió en tierra, e hizo lodo con su propia saliva. Después de eso, untó con el lodo los ojos del ciego, y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido quiere decir "enviado"). Fue entonces y se lavó, y regresó viendo.

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