08/05/2006 INFORME DE LA FUNDACIÓN VIDA SILVESTRE

Argentina pierde 250.000 Has. de bosques por año

La deforestación se ha profundizado debido al avance de la frontera agrícola y el uso de la madera en el sector industrial. Telam

     

La Argentina pierde por año unas 250.000 hectáreas de bosques, el equivalente a diez veces la superficie de la Capital Federal, a raíz de la extracción de madera para distintos usos y el avance de la frontera agrícola, y entre las regiones más amenazadas por ese fenómeno aparece el Chaco y las Yungas, en la provincia de Salta.

Así se desprende de una encuesta ambiental que realizó la Fundación Vida Silvestre Argentina (FVSA), y que ese organismo lanzará públicamente el próximo 23 de mayo en dependencias de la Biblioteca Nacional.

Según señala ese relevamiento realizado en todo el país, la deforestación "no es un proceso reciente en la Argentina. Desde hace tiempo nuestros ecosistemas forestales comenzaron a recibir la presión humana debido a la extracción de madera para distintos usos".

Dice el informe que "esta tendencia se ha profundizado en los últimos años debido al avance de la frontera agrícola y los argentinos comenzamos a percibir que éste es un problema grave".

Luego precisa que en 2002 "se calculó que quedaban en el país 33 millones de hectáreas de bosque, pero por año se transforman 250.000, con lo cual la pérdida es contundente".

"Sobre todo en el Chaco Seco donde el 70 por ciento del bosque fue eliminado por la expansión agrícola. El Chaco Húmedo y la selva pedemontana de las Yungas forman parte también de la lista de áreas amenazadas", remarca el estudio ambiental.

La Selva Misionera alberga la más alta biodiversidad del país, pero sólo queda un 7 por ciento de la superficie original, y la mayor parte se encuentra en Argentina, ya que en Paraguay y Brasil ha sido destruida.

Aquí la sustitución por monocultivos con pinos (Pinus elliotii), los desmontes e incendios están devastando los bosques.

"A la destrucción del bosque para conversión en tierra de cultivo se le suma el reemplazo de selvas por forestaciones implantadas, para uso industrial", precisa el documento.

El informe explica luego que "el proceso de deforestación conlleva una pérdida de la biodiversidad, induce a modificaciones en el clima provocando grandes sequías e inundaciones y aumenta los niveles de contaminación".

"La quema de los bosques chaqueños produce emisiones de CO2 (anhídrido carbónico) superiores a las de todos los medios de transporte del país", remarca la evaluación ambiental.

Señala que la implicancia "no es sólo ambiental sino también social y económica, y la salida de ninguna manera está en frenar el avance agrícola, sino en desarrollar un modelo productivo sustentable en el que se conserven porciones de bosque suficientes que no comprometan su biodiversidad y servicios ambientales y permitan aprovechar el potencial natural de las tierras".

"Una fórmula que ha resultado exitosa en otros lugares del mundo (incluidos países latinoamericanos) ha sido el desarrollo de planes de ordenamiento territorial. Estos deberían ocurrir en el marco de una planificación ecorregional, impulsada por el Estado", remarca.

Más adelante el estudio ambiental sostiene que "si bien sólo el 7 por ciento de los habitantes considera que la deforestación es la mayor amenaza al medio ambiente, este porcentaje crece dramáticamente en las provincias donde se convive con los bosques, con 35 por ciento en Tierra del Fuego y de 23 al 26 por ciento en Chaco, Santiago del Estero, Misiones y Salta".

     

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Arboles en peligro. La selva de Yungas, en el norte del país, es una de las más devastadas por la deforestación. Allí no sólo están amenazados árboles y y plantas sino también cientos de especies de animales.

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