Seis de cada 10 sanjuaninos asegura que el matrimonio es una institución del pasado. Chan.
¿Esto significa que la familia está en crisis? Parecería que no, porque además el 80,1% dice que le gustaría casarse o estar con una pareja estable, el 76,2 expresa que pretende que su matrimonio dure para toda la vida, y nada menos que el 96,5% asegura que quiere tener hijos. Es decir, ¿hay una contradicción entre lo que se declama, lo que se piensa y aquello que se hace? Da la impresión que sí, pero no.
Es cierto que los casamientos bajaron: de 1991 a 2002 hubo una merma del 51,68%. Pero en el mismo período aumentaron en un 40% las uniones informales o "de hecho". Eso dio como resultado que el 53% de los nacimientos se dieran en parejas no casadas. Esto también modificó las estadísticas de divorcio: hasta el año 2000 la cantidad de rupturas se incrementaba año a año, pero a partir de entonces, y en coincidencia con la informalidad en las uniones, las cifras comenzaron a decaer.
Los analistas argumentan varias razones -económicas, relacionales- para la baja en los casamientos, pero dicen que la causa principal para "esquivarle" a los anillos es la fobia generalizada a la ley y sus vericuetos. Es decir: así como el extremismo en materia de legislación laboral obliga a los empresarios a mantenerse al margen de las normas para poder obtener algo de rentabilidad, el extremismo en la legislación que rige la unión civil de pareja hace que los enamorados prefieran la distensión del "concubinato", aunque esto a la larga termine por otorgarles los mismos deberes y derechos que si estuvieran formalmente casados.
Lo cierto es que, de una manera o de otra, los sanjuaninos siguen prefiriendo la pareja estable en lugar de la soledad: nada menos que el 85% le adjudica "mucha importancia" a la institución familiar.