Domingo, 11 de Enero de 2004 | San Juan, República Argentina Registrar | Contáctenos | Ayuda
Fotos
La destrucción en el cementerio fue casi total. Los pasillos quedaron cubiertos de féretros y cadáveres. Todo fue quemado.
Ver más fotos
60 ANIVERSARIO DEL TERREMOTO
El personal de la salud
El sismo se produjo a las 9 de la noche del 15 de enero de 1944. Muy pronto, médicos y enfermeras se hicieron presentes en el Hospital Rawson, cuyo edificio había quedado intacto.
Edgardo Mendoza - DIARIO DE CUYO
Por cientos comenzaron a llegar los heridos que se sumaron a los 500 enfermos que estaban internados en el Hospital Rawson antes de producirse el terremoto. A los que estaban y a los que llegaban se los llevó y atendió en los patios y jardines, porque se temía que con nuevos remezones la estructura terminase cediendo y aplastando a todos.

Las curaciones se hacían a la luz de faroles de querosén, pues durante toda la noche y en toda la ciudad se careció de corriente eléctrica. Entre los primeros médicos en llegar podemos señalar a Ramón Peñafort y Juan Torcivia, quien prácticamente vivió en el Rawson los días posteriores al terremoto; allí iban sus parientes más cercanos a darle noticias de sus amigos, vecinos y allegados, porque tardó casi una semana en volver a su casa.

También llegaron al Rawson en estos primeros minutos los doctores Maruc, Rodríguez Aguirre y Federico Cantoni. La figura y trayectoria de éste último impusieron respeto y dieron aliento a médicos, enfermos y heridos.

Un poco después de las 2 de la mañana llegó al Rawson, donde ya había 2.000 heridos, un nutrido convoy de médicos y enfermeras de Mendoza que, dejándolo todo, habían viajado en un tren rápido preparado especialmente. El doctor Humberto Notti presidía la delegación mendocina, que había tenido la precaución de viajar con su propio material quirúrgico. Precisamente decenas de heridos necesitaban ser operados, sobre todo por amputaciones de brazos y piernas destrozados por los escombros caídos. Entre otros acompañaban a Notti los médicos Gabriel Drah, Alberto Dip, Mauricio Gattari, Atilio Nesosi y Luisa Levin.

A la mañana del domingo 16 también llegó al San Juan destruido una importante delegación de médicos y enfermeras de Córdoba que habían viajado por el Ferrocarril del Estado, el de trocha angosta que unía San Juan con Chepes, Cruz del Eje y Córdoba. Eran unos 45, y tenían como jefe al doctor Martínez Carrera. Los cordobeses, en el lapso de 3 horas, montaron un hospital de emergencia que contaba con mesas ortopédicas y rayos X. Entre los médicos cordobeses podemos mencionar a Rusconi, Cascale, Pavcovich, Frontera Vaca, De Pascuale, Martínez Estévez y Héctor Ordoñez Ferreyra.

Esa misma mañana se decidió trasladar a los heridos más graves a Mendoza; ese día partieron 4 formaciones ferroviarias que trasladaron unos 1.100 siniestrados. En Mendoza se aceleró, en muy pocas horas y con la colaboración de cientos de voluntarios, la preparación del Hospital Central, que no estaba ni siquiera inaugurado oficialmente. Además se habilitó un hospital de emergencia en un parque de Godoy Cruz, y entre otros nosocomios también se internaron en el Hospital Provincial, el San Antonio, el Español y el Del Carmen un total de 1.906 heridos graves.

Obviamente, fue el flamante y gigantesco Hospital Central el que recibió más heridos, un total de 1.189. Su dotación médica fue integrada por galenos y enfermeras de toda la provincia vecina. Con el transcurso de los días prestaron servicio allí infinidad de profesionales de todo el país y de diferentes naciones americanas.

Ese mismo domingo llegó a Mendoza proveniente de Santa Fe un nutrido grupo de profesionales, a los cuales no se los dejó proseguir viaje a San Juan para que fueran directamente al Hospital Central, donde los primeros heridos sanjuaninos estaban por llegar. Inmediatamente se adueñaron del 4º piso del nosocomio, al cual en esos días se le dio el nombre de "Pabellón Santafesino". El doctor Teófilo Meana presidía este grupo de médicos, y entre otros lo acompañaban los Carlos Raúl Arguelles, Sebastián Locura, Víctor Herrera, Vicente Fiore, Silvestre Begni, Conrado Bosch, Miguel Busso, José Filoncena y muchos más que salvaron a cientos de sanjuaninos.

Al Hospital Central de Mendoza llegaron también médicos chilenos que viajaban en vuelos diarios que transportaban además medicinas y material quirúrgico. Entre otros llegaron los doctores Jorge Castro Guevara, Carlos Urrutia, Humberto Reyes, Eduardo Cepez, Ernesto Frías y Benjamín Olivares. Estuvieron a cargo de 140 accidentados y se dice que llegaron a pasar 30 horas sin dormir y casi sin probar alimento. Uno de los aviones militares chilenos se estrelló luego de despegar de El Plumerillo, falleciendo sus 11 ocupantes, que eran militares chilenos y médicos y enfermeras argentinos.



De todos lados



Unos días después llegó al Hospital Central una delegación sanitaria del Paraguay. Eran todos médicos militares, y antes de volver a su patria luego de haber salvado a muchos, donaron todo el instrumental quirúrgico que habían traído desde su país. El jefe de los médicos paraguayos era el doctor coronel De Felice, a quien acompañaban Pedro Fiandro, Arístides Dávalos, Guido Boettner, Carlos Urizar y Carlos Gatti.

Desde Brasil llegó un gigantesco avión llamado Los Andes, que durante varios días estuvo transportando heridos de San Juan a Mendoza. Gesto que honra a los brasileños, porque en esos días en los cuales se desarrollaba la Segunda Guerra Mundial, Brasil, como aliado de los Estados Unidos, estaba en guerra con Alemania e Italia. Cientos de soldados brasileños eran muertos o heridos en el frente italiano, y esos jóvenes no contaban con la ayuda de un avión sanitario tan especial como el que sí se puso al servicio de los sanjuaninos. Al volver al Brasil el avión transportó gratuitamente desde Mendoza a Buenos Aires una tonelada de correspondencia atrasada.

Desde Uruguay también llegó una delegación de médicos al Hospital Central de Mendoza, pero se sabe muy poco de ella, sólo que estaba compuesta de facultativos y enfermeras.

Desde la provincia de Salta también partió una delegación médica que viajó vía carretera directamente a San Juan. Como debido a las lluvias torrenciales que en esos días afectaban a gran parte del país encontraron la ruta cortada en numerosos lugares inundados por la crecida de los ríos, tardaron cinco días en llegar a San Juan. Traían además una gran cantidad de limones, que donaron a los sanjuaninos por sus propiedades antisépticas y curativas. Dos médicos de la delegación salteña pasaron luego a Mendoza a atender a los heridos allí internados; fueron Jorge Herrera y Eduardo Paz Chaín.

Desde Buenos Aires fueron destinados muchos médicos al Hospital Central de Mendoza y, sobre todo, numerosas enfermeras. La delegación la presidía Vicenta R. Salvia. El 11 de febrero de 1944, luego de cumplida su labor y antes de volver a Buenos Aires, se fotografiaron todas frente al monumento a San Martín en el Cerro de la Gloria. Estaban sonrientes con esa felicidad que sienten aquellos que se han enfrentado con la muerte y la han vencido muchas veces.
Votar
Enviar
Imprimir
Ver página
Instale el Adobe Reader para ver esta página en formato PDF

Copyright 2003 © Diario de Cuyo. Todos los derechos reservados.
Desarrollado por GCM Informática - 2003/2010

  Ingrese su Usuario
Otras Noticias
El número de víctimas
La normalización
Personaje / Carlos Pérez Oca
Su Opinión
Hemos creado este espacio en el Diario de Cuyo para que nuestros lectores puedan acercarnos su opinión acerca de esta Noticia.
Deje una Opinión