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PERISCOPIO
La devolución de las Malvinas
EDGARDO MENDOZA

Hoy se cumple un aniversario más de un acto institucional trascendente que contribuye a fortalecer nuestros derechos soberanos sobre las islas Malvinas. Un 1ro de abril, pero de 1767, el navegante francés Louis Antoine de Bougainville devolvió formalmente el archipiélago a las autoridades españolas. No hacía más que cumplir una orden expresa dada por escrito por Luis XV, el mismísimo rey de Francia. La importancia reside en que, con este acto, un monarca extranjero reconocía que esa parte del mundo era una dependencia española.

El derecho internacional reconoce que cuando una colonia se independiza, lo hace en el marco de los límites coloniales. Por ende, si esas tierras eran españolas, son ahora argentinas, por ser nuestras fronteras las que otrora eran las coloniales. Precisamente eso es lo que admite el rey francés quien, para mejor, lo hizo por escrito.

Todo comenzó cuando a mediados del siglo XVIII estalló un conflicto llamado Guerra de los Siete Años que, entre otros estados, involucró a Francia contra Inglaterra. Se combatió en Europa y también en el Canadá. Para entonces este territorio era en parte inglés, en parte francés, y es donde se produjeron muchas de las batallas más intensas. Al final los franceses perdieron la guerra y debieron entregar a los vencedores su parte del Canadá que, a partir de allí, pasó a depender íntegramente de los ingleses.

Muchos de los que habitaban el Québec, así llamaban los franceses a su parte del Canadá, no quisieron saber nada con la nueva administración y se volvieron a la metrópoli. En Francia no pudieron adaptarse pues estaban habituados a vivir en espacios amplios, cubiertos de bosques enormes donde, en invierno, podían hacer 30 grados bajo cero.

Ante tanto desencuentro Louis Antoine de Bougainville, que había combatido en el Canadá, tuvo la idea de encontrar en el sur de América parte de lo que se había perdido en el norte. Propuso ocupar las islas, que todavía no tenían nombre, para que fuera el nuevo hogar de los que habían abandonado el Québec. Si todo andaba bien, desde allí tratar de ocupar la Patagonia.

Obtenida la autorización del rey se formó una compañía comercial a efectos de llevar a cabo la colonización. Los barcos comenzaron a partir del puerto de Saint-Malo en dirección al Atlántico Sur. A los hombres nacidos en esa ciudad se los conoce como malouins, y a las mujeres como malouines. De allí que los colonizadores comenzaron a llamarlas Islas Malouines, de lo que derivó Malvinas.

En las islas nunca había existido presencia humana en forma permanente. Los franco-canadienses fueron los primeros en vivir allí y les fue muy bien. Llegaron a ser unos 200, había familias enteras y nacieron niños. Fundaron un pequeño pueblo que estaba defendido por un sólido fuerte.

Hasta que se enteró el rey de España, a quien oficialmente se lo conocía como Su Majestad Católica, quien protestó formalmente por la usurpación francesa. Luis XV le dio la razón y ordenó devolver las islas. Lo hizo mediante una orden expresa destinada a Bougainville y firmada en Versailles el 26 de octubre de 1776 donde escribe:

"La intención es que partiendo de Nantes el Sr. De Bougainville se dirija al Río de la Plata para encontrarse con dos fragatas que Su Majestad Católica ha hecho partir de sus puertos de Europa y que estarán esperándolo en dicho río.

Luego de encontrarse con las dos fragatas españolas, las conducirá a las Islas Malvinas y devolverá dichas islas a los oficiales de Su Majestad Católica conformemente a las órdenes que han sido dirigidas al comandante francés de las islas, de las cuales será entregado un doble al Sr. De Bougainville"

La orden se cumplió terminantemente. El francés se hizo a la mar al comando de la fragata La Boudeuse y, sin problemas, llegó al puerto de Buenos Aires desde donde, y junto con las fragatas españolas, se dirigió a las islas. "El 1ro de abril entregué nuestro establecimiento a los españoles, que tomaron posesión de él enarbolando la bandera de España, que desde tierra y de los navíos saludaron con veintiún cañonazos a la salida y a la puesta del sol. Yo había leído a los franceses, habitantes de esta colonia naciente, una carta del rey por la que su Majestad les permitía quedarse allí bajo el dominio del Rey Católico. Algunas familias se aprovecharon de este permiso; el resto con la Plana Mayor, fue embarcado en las fragatas españolas, las cuales aparejaron para Montevideo.

Cuando entregué el establecimiento a los españoles, todos los gastos, especialmente algunos que habían sido hechos hasta el 1ro de abril de 1767, ascendían a 603.000 libras, comprendiendo el interés del 5% de las sumas gastadas desde el primer armamento.

Habiendo reconocido Francia el derecho de Su Majestad Católica sobre las islas Malvinas, el Rey de España, por un principio de derecho público, conocido de todo el mundo, no debía ningún reembolso de estos gastos. Sin embargo, como adquiría los navíos, bateles, mercancías, armas, municiones de guerra y de boca que componían nuestro establecimiento, este Monarca, tan justo como generoso, ha querido reembolsarnos de nuestros adelantos, y la suma supradicha nos ha sido entregada por sus tesoreros, parte en Paris y el resto en Buenos Aires".

Esto es lo que escribió Bougainville en su libro Viaje alrededor del mundo, porque luego de la devolución cruzó al océano Pacífico, por el que navegó pacientemente hasta descubrir y ocupar Tahití, que todavía es una colonia francesa. Luego volvió a Francia por lo que terminó dando la vuelta al globo terráqueo.

A pesar de la importancia que para nuestro reclamo de soberanía tiene este suceso, es prácticamente desconocido. Esta historia todavía no ha sido profundamente investigada ni mucho menos escrita. Numerosos documentos depositados en los archivos franceses esperan ser leídos. Habrá que intentarlo, para lo que estamos constituyendo un equipo integrado por jóvenes estudiantes y egresados del departamento de Historia de la UNSJ.

Si lo logramos, seguramente contaremos con un excelente instrumento para impulsar la causa que es de todos.

Fuentes: Hay numerosas ediciones del Viaje alrededor del mundo de Louis Antoine de Bougainville; hemos utilizado la edición en francés de FM/La Découverte del año 1981, pues en el prefacio de la misma, página VIII que fue redactada por Louis Constant figura la orden firmada por Luis XV. De la edición en español de Espasa Calpe de 1935 volumen I, página 60, hemos extraído el texto del propio Bougainville sobre la devolución.
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