Agapito Pérez tiene 53 años de servicio en el Regimiento, fue encargado de todo el cuartel hasta hace 3 años y hoy estará en el acto del 67mo aniversario del cuerpo.
JOSÉ CASTRO - DIARIO DE CUYO
Cuando llega al cuartel, todos detienen sus actividades unos segundos para saludarlo con un apretón de manos, un abrazo o el reverencial "saludo uno". Todos lo conocen y el que no tuvo oportunidad de verlo en acción, siempre tiene alguna referencia sobre Agapito Pérez: es el máximo referente del Regimiento de Infantería de Montaña 22. Este sanjuanino de 80 años (en 6 días cumple 81) es uno de los ex integrantes más conocidos de ese cuerpo del Ejército que hoy cumple 67 años de existencia. Se retiró en el 2003, con el cargo de Suboficial Mayor, pero aún hoy todos lo llaman por su rango. El hombre fue invitado especialmente para el acto de hoy, a las 18 horas.
"Acá todos son amigos míos. Conozco a casi todos y al que no conozco, si es militar, es como si fuera parte de mi familia", dice el hombre mientras comienza su recorrida por el cuartel. Al mediodía, todos los efectivos corren para ultimar los detalles para la fiesta aniversario que realizarán hoy. Cada rincón del regimiento es conocido por Agapito. "Tengo una plaza de tiro con mi nombre aquí, en el cuartel. Cruzar este portal es como volver a vivir", dice el hombre mientras ingresa, luego de recibir el tradicional "cómo lo va mi Suboficial Mayor" de parte de los soldados apostados en el ingreso.
A todos ellos los dobla en edad pero Agapito no tiene problemas en desafiarlos con un "siempre estoy listo para combate", mientras da saltos y trotes demostrando su excelente condición física. Pérez lo atribuye a que su único medio de transporte son 2 bicicletas (una de ruta y otra de montaña) con la que todos los días se moviliza. "Ahora me dedico también a la jardinería. Es que a uno en la casa lo mandan más que en el cuartel", dice alegremente.
Agapito asegura que al Ejército le debe todo en su vida: el respeto que la gente le tiene, la carrera militar que hizo y hasta los estudios que pudo darles a sus 8 hijos. "Yo entré al Ejército en 1950 y desde ahí siempre estuve bajo bandera. Estuve bajo varios gobiernos militares y democráticos y siempre me quedo con la vida militar", dice el hombre, que aclara no ser un defensor de las dictaduras militares.
"En todos los gobiernos hubo buenos y malos hombres. Lo que sí me molesta es que el actual gobierno diga que somos todos represores. Que investiguen a los que hicieron mal las cosas. Pero yo no tengo culpa de los abusos que se cometieron", dice el hombre que ahora pelea desde una mutual de retirados, por los sueldos de los jubilados y retirados del Ejército.
El recuerda haber pasado la última dictadura en el regimiento de Marquesado. Allí estuvo como Intendente del cuartel, que es el encargado del mantenimiento. "Yo recuerdo haber estado con el actual gobernador, José Luis Gioja, entre otros detenidos que teníamos en el casino. Era un tipo muy tranquilo con nosotros", cuenta, pero se guarda los detalles.
Entre las anécdotas más recordadas en ejercicio recuerda aquella vez que el gobierno militar destituyó a Juan Domingo Perón del gobierno democrático, en 1955. Esa llamada Revolución Libertadora tuvo a Agapito como protagonista en la provincia de San Luis. "Los sanjuaninos pasamos casi 2 meses en esa provincia custodiando y preservando el gobierno militar de ese momento. Nunca tuvimos que combatir pero siempre estuvimos listos por si era necesario", cuenta distendido.
Su retiro fue otro de los momentos que más presente tiene: "una semana antes del 10 de octubre de 2003, el entonces jefe del regimiento, Federico Frúgoli, organizó una formación especial, en la que yo todavía tenía la ropa militar y las armas, para despedirme. Fue un momento muy emocionante en mi vida. Como lo es volver cada vez que puedo a este lugar que siempre fue mi segunda casa", dice antes de despedirse del RIM 22, que hoy cumple años.
En casa. Agapito Pérez siente al regimiento de Marquesado como su segunda casa. Dice que nunca se fue definitivamente y que siempre está dispuesto a volver, "al menos por unos meses", dice casi suplicante.