20/01/2009 REALIDAD

El ataque psíquico

Lic. Irene Olmos Bustos - Psicóloga. irenepsicologa10@argentina.com.ar

     

El ataque psíquico, es una agresión supuestamente paranormal contra personas o animales que causa tensión física o mental, lesiones, enfermedades e incluso la muerte. Se dice que los ataques psíquicos ocurren de dos maneras. La primera, el envío por un agente humano como un hechicero, o de agentes no materiales como espíritus malignos, demonios o formas mentales. La otra es la agresión humana ejecutada mediante la proyección extra corporal de un doble o forma astra, y/o control mental.

En la hechicería, la maldición es el equivalente de una agresión psíquica. Los hechiceros de algunas tribus son famosos por su supuesta facultad de matar a otra persona por medios mágicos, mediante una enfermedad que consume al individuo y que parece resistir todos los tratamientos médicos, y que deja a algunas víctimas virtualmente sin sangre en el momento de la muerte. Algunos ritos mágicos incluyen los "envíos", en los que la maldición es fatalmente enviada a la víctima por un animal que tiene forma parecida a la de una serpiente o un escorpión, o a la de cualquier otra criatura espantosa. En otros ritos es un sustituto de la víctima (como una muñeca o un mechón de cabello) lo que sirve como vínculo mágico que trasmite la agresión por simpatía.

La ocultista Dion Fortune escribió extensamente sobre los ataques psíquicos, y afirmaba que éstos ocurren con mucha más frecuencia de lo que se cree. En su clásico libro, Psyclric Self Defense (1930), la señora Fortune describe su propia experiencia en combatir los ataques psíquicos. El primero de ellos le ocurrió cuando tenía 20 años y estaba casi destruida psicológicamente por un empleador que ella creía era adepto al ocultismo. Fortune sufrió una crisis nerviosa y creía que su aura habla sido consumida en forma muy parecida a como se puede agotar una pila. El síntoma más común de una agresión psíquica es el "síndrome de la bruja", en el que la víctima, al despertarse, siente un peso aplastante sobre el pecho que va acompañado de parálisis. En algunas agresiones la víctima puede que vea formas, oiga ruidos y perciba olores fétidos. En unos pocos casos se presentan pesadillas. El síndrome de la bruja ha sido documentado desde la antigüedad y actualmente se estima que lo padece un 15% de la población adulta del mundo, aunque no existe una explicación satisfactoria.

En la Edad Media se culpaba a los íncubos y los súcubo. El psicoanalista freudiano contemporáneo Ernesto Jones, afirmaba que su causa era la represión sexual. Otra teoría reciente sugiere que los responsables son los desórdenes del sueño, mientras que diversas tradiciones folclóricas lo atribuyen a la hechicería y la brujería. El síndrome de la bruja se parece también a algunos casos de supuesto vampirismo ocurridos en Europa oriental alrededor del siglo XV. Según la señora Fortune, otros síntomas de agresión psíquica son un sentimiento abrumador de miedo y horror que conduce al agotamiento nervioso, al colapso mental y al adelgazamiento; la presencia de hematomas en el cuerpo luego de un ataque astral nocturno; huellas extrañas en las áreas circundantes; incendios que comienzan inexplicablemente; fenómenos poltergeist y lluvias de lodo, como si ejércitos enteros de babosas se hubieran arrastrado por el piso.

En su libro The Varieties of Religious Experience (1902), el filósofo William James menciona la descripción que hace un hombre del supuesto ataque de una bruja y que se caracterizaba por una presencia invisible que despertaba un sentimiento de horror, una sensación de opresión sobre el pecho y "un enorme y desgarrador dolor vital". Nos encontramos con sextas religiosas, que actúan de acuerdo a las carencias afectivas de la gente de ser aceptado y amados, y les absorben la energía vital, sus conocimientos y obviamente parte de su salario. De acuerdo con Fortune, el vampirismo psíquico una modalidad de la agresión psíquica es frecuente. Define a un vampiro psíquico como a una persona que le absorbe la energía vital a otros, estando dormidos o despiertos, la persona deberá aprender técnicas de protección para evitar estos robos de energía. En el ocultismo contemporáneo la palabra ha ampliado su significado y ha pasado a designar a cualquier persona cuya presencia resulte aburrida y parezca agotar las energías de los demás. Las defensas de rigor contra las agresiones psíquicas son: 1 Evitar todo contacto con las personas, lugares o sendas de estudio que resulten sospechosas y que le creen un dependencia emocional exacerbada, que minimicen sus posibilidades de realización sin, su pertenencia a dicha secta; 2 evitar las cercanías de mares y ríos, porque el agua es el elemento de las fuerzas psíquicas; 3 mantener el estómago lleno, a fin de que estén desconectados los centros psíquicos que sirven como puertas de entrada; 4 recibir luz solar en abundancia; 5 evitar permanecer sólo; y 6 solicitar el apoyo de profesionales expertos en esta área de psicología. Además, acrecentar la fe personal, buscando al Dios verdadero, leyendo el libro de los salmos, proverbios, sabiduría y santos evangelios en la Sagrada Biblia y saber que Dios nos ama y quiere lo mejor para cada uno de nosotros.

     

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"El síntoma más común de una agresión psíquica es el "síndrome de la bruja", en el que la víctima, al despertarse, siente un peso aplastante sobre el pecho que va acompañado de parálisis."

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