31/10/2009 HISTORIAS / NOCHE DE HALLOWEEN

Tierra de brujas

En muchos sitios de San Juan se realizan rituales esotéricos. Dicen que el amor es el primer motivo y que hoy es la fecha más propicia. Mónica Martín - Diario de Cuyo

     

La esperanza de hacer posible lo imposible. Dicen que eso es la brujería. Y para llegar al objetivo, vale todo. Velas de distintas formas y colores, fotografías, animales. Pero principalmente una bruja. Los que se dedican a estudiar los temas esotéricos se animan a afirmar que San Juan es la capital de la brujería porque no hay departamento en el que no se la practique. Así, muchas veces, lo real se mezcla con la fantasía. Y las leyendas toman vida propia. Hoy, en todo el mundo se celebra Halloween. Según la creencia popular, es cuando se abren las ventanas que separan a los muertos de los vivos. Es el mejor día del año para llevar a cabo todo tipo de ritual ya que, dicen, el éxito está asegurado.

Los rituales no se hacen en cualquier parte. Hay puntos clave, por su fuerza energética. El cerro Pie de Palo en Caucete, el Villicum en Albardón. Hasta las lomas de Ullum, por mencionar los más importantes. Y esto no es sólo leyenda. No basta más que ir a estos sitios para encontrar restos de rituales esotéricos. Para combatir estas energías negativas, en la década del '80 se realizaba una peregrinación al Villicum, tal como la que se hace ahora al Pie de Palo, y hasta colocaran una cruz gigante al pie del cerro. Además, las grutas con distintas imágenes de santos y vírgenes proliferan cada vez más en estos lugares.

"El amor es la primera causa de la brujería. Es lo que no tiene respuesta ni explicación. Es por eso que la gente recurre a los llamados trabajos". Y en este sentido, aparecen brujas buenas y malas. Las que hacen magia negra y las que hacen trabajos blancos", dijo Mara, la astróloga que se autodefine como brujita blanca. Atraerlo, retenerlo, enderezarlo. No importa qué es lo que se busque del amor. Los elementos que se usa para estos rituales son similares: velas, fotos, oraciones y hasta algún animal muerto, dependiendo de lo que se quiera pedir. Y aunque son pocos los que aceptan que creen, siempre sale a la luz el refrán "que las hay, las hay".

No hay quien no sepa de la existencia de mujeres que realizan "trabajos" para enderezar caminos o abrir puertas. La actividad es siempre oculta, ya que es ilegal, pero tan antigua como la existencia del hombre. Lo único seguro es que estas brujas no tienen trajes negros, ni sombreros puntiagudos. En sus casas no hay una lechuza en la cornisa ni escobas voladoras. Viven en los barrios, como un vecino más. Pero sí cobran por atender y en muchos casos hasta hay que sacar turno.

En la brujería local hay mucha influencia externa como prácticas Umbanda de Brasil y hasta las artes adivinatorias de Europa. Pero lo que es propio de la zona cordillerana son tradiciones de culturas nativas, allegadas al poder de la tierra. Jáchal, Calingasta, Capital. Muchos son los sitios donde proliferan las historias de brujas, reales o ficticias. Sin embargo, Albardón, Caucete y Ullum llevan la cabecera. Y es donde más restos de rituales se encuentran. Ya sea en el cerro o en los cementerios. Albardón es tierra de mediums y en la zona de alta montaña, dicen que habitan brujas y espectros con poderes sobre la salud y la vida de otras personas.

Albardón

La brujas chillan desde el Villicum. Al menos es lo que afirma la mayoría de los vecinos de Albardón. Ese cerro es considerado un centro de energía negativa por quienes creen en la magia negra. Las brujas lo saben y lo aprovechan para sus andanzas, aseguran en la zona. Ellas se juntan a realizar ritos cerca del cerro, amparadas en lo que se estima una emanación de energía negativa irradiada desde el mismo centro del Villicum. Todas las mañanas se encuentran restos de esos rituales. Círculos de sal, limones, fotos rotas, pelo quemado aún humeante. Esa esa es la marca de las brujas.

Al otro lado, la claridad, lo encarnan muchos fieles católicos, quienes durante el día le rezan a una enorme cruz de cemento entronizada en esas mismas serranías, donde termina el barrio Villicum, para espantar tanta negrura de espíritu. En la zona dicen que durante las noches, sobre todo de martes y jueves, es el momento de sus rituales. Se habla de "ellas" y no "ellos", a pesar de que también, dicen, hay hombres entre las brujas.

El relato asegura que al cabo del ritual se transforman, dejan su cuerpo y conquistan volando o deslizándose de alguna u otra manera buena parte del espacio cercano al cerro. Las brujas del Villicum se desprenden de la cintura para arriba y se convierten en pájaros durante la noche, pájaros de plumaje negro y rostro humano. Dejan su cuerpo inerte en las cuevas, hasta que regresen de su recorrida maligna. Sus árboles preferidos para posarse son el eucalipto y el pimiento, aseguran. Muy pocos son los que hablan abiertamente, más allá de que las charlas acerca de brujas, aparecidos y velas son cosa de todos los días.



Caucete

Los cauceteros dicen que esa es tierra de brujas. Y como sucede en otros puntos, es un cerro el corazón de los rituales. En este caso, el Pie de Palo. Energético, de forma extraña, un cerro cuya geología asombra a los científicos por su forma. Está lleno de quebradas y cuevas. Esto lo convierte en un lugar ideal para llevar a cabo rituales ocultos. Para combatir la presencia de las brujas, los pobladores hicieron varias grutas en el cerro. La más conocida es aquella en la que está la imagen de la Dama Blanca de la Paz, a la que también llega una peregrinación todos los años. La brujería también llegó hasta el despacho municipal. A principios del 2008, encontraron velas y sal gruesa en la oficina del intendente Juan Elizondo. Son conocidas las historias de familias que realizan rituales anuales para atraer espíritus. Existen mujeres "bajadoras de ánimas". Son mediums que una vez por año invitan a los muertos a almorzar en sus hogares, junto con los parientes.

Ullum

Las lomas de Ullum están llenas de cuevas y pasadizos ocultos. En estos lugares suelen encontrarse sapos enterrados y toda clase de rituales Umbanda, Quimbanda y Candomblé. Es usual encontrar sapos y cabezas de otros animales, enterrados alrededor de fogones recién apagados en el perilago del dique. Los lugareños dicen que las brujas no son de allí. Más bien buscan el lugar como escenario para la realización de los rituales.

     

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Cerca del Villicum hay una cruz de más de 10 metros de alto, para espantar los malos espíritus. La hizo un artista albardonero.

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