Domingo, 8 de Agosto de 2010 | San Juan, República Argentina Registrar | Contáctenos | Ayuda

 
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EL NIÑO Y EL ESPACIO VERDE
Niño sucio, niño sano
El niño disfruta del espacio verde como ninguno. Allí su imaginación vuela y se siente libre para crear. Sólo un pedazo de verde o un lugar fuera de peligro es imprescindible para lograr una conexión con la naturaleza inimaginable. Es bueno que un niño pueda desarrollarse en contacto con ella, es saludable para su intelecto.

María Inés Montes


En el desarrollo del niño el contacto con la naturaleza es muy importante. El olfato, el tacto y la sensibilidad hacen que crezca en el individuo una gran virtud: el respeto.

Desde los primeros años de vida es normal en el humano el contacto con el verde o la tierra. Ya sea para dar los primeros pasos o bien para sentarse. Desde entonces constituye un lugar predilecto para los más pequeños. A medida que van desarrollándose es cada vez mayor el uso de los espacios verdes.

En un mundo constantemente amenazado en espera de tragedias biológicas, tales como huracanes, calentamiento global y la conocida Gripe "A" es de suponer que existe una paranoia por dejar algo sucio o algo que pueda criar bacterias o virus. El mercado de productos de limpieza es quizá uno de los mas beneficiados, esto debido a la creencia que mientras más limpio sea el espacio de crecimiento de los hijos, mejor será la calidad de vida, y al mismo tiempo menos riesgo de contraer alguna enfermedad.

No todas las condiciones que contengan tierra, polvo o animales son adversas. Es bien sabido que los niños que crecen con animales son en gran porcentaje menos propensos a desarrollar a alergias, por lo contrario niños aislados del contacto con animales y en ambientes excesivamente limpios no desarrollan un sistema inmune que a largo plazo será benévolo con esta persona.

Muchos padres de familia limitan a sus hijos jugar con tierra o fuera de la casa. Es común en la nueva sociedad de padres modernos inducen a sus hijos a jugar con carritos o muñecas y ver televisión y videojuegos dentro de sus casas. A un lado ha quedado el placer de correr, patinar, jugar fútbol o a las escondidas, saltar en los charcos, caminar por el barro, jugar con la arena, remover la tierra, buscar insectos, subirse a un árbol o resbalarse en el pasto. Es cierto que muchos parques públicos tienen dosis de pesticidas en el pasto, pero aún hay muchísimos lugares en donde disfrutar de estos ejercicios que ayudan al desarrollo de un niño.

Nuestra sociedad moderna rechaza la suciedad porque la falta de higiene es sinónimo de enfermedades y así se lo enseñamos a los niños.

El psicólogo John Richer, Director del Departamento de Psicología y Pediatría del Hospital John Radcliffe de Oxford, Inglaterra, afirma: "No toda la suciedad es negativa, incluso la necesitamos", asegura y mas allá de eso pronuncia que un niño sucio = niño sano. "Para conocer las cosas, el niño necesita tocarlas y eso lo hace aproximarse al mundo, un lugar donde hay tierra, lodo y agua sucia". Según los especialistas (en su mayoría pediatras), afirman que los juegos que están peleados con la higiene fortalecen el sistema inmune de los niños.

Los niños crecen rodeados de microorganismos que causan enfermedades, pero que también les ayudan a que sus defensas se desarrollen de modo saludable. Se ha comprobado que los niños que desde temprana edad se relacionan con la suciedad, desarrollan más defensas ante las alergias y otras enfermedades. El sistema inmune ataca a los agentes que causan infecciones y reacciones alérgicas, y al ensuciarse con tierra del suelo y estar expuesto a sus microbios, el sistema inmune del niño conoce a los microorganismos sin desarrollar hipersensibilidad.

Todos sabemos que el jugar, incrementa la salud del niño y su rendimiento en la escuela, no en vano la educación física es parte obligatoria de las actividades escolares, sin embargo año con año estas actividades son olvidadas y ahora el porcentaje de obesidad en niños de está en ascenso.

Mientras es necesario que los padres de familia consideren que dejar a los niños jugar, y motivarlos a que jueguen al aire libre no solo creará niños con mayor desarrollo, mejorará su sistema inmune y su rendimiento escolar. Lo mismo ocurre con los deportes al aire libre, ellos aportan riquezas no sólo físicas sino también intelectuales y de convivencia.

Para explorar el mundo que lo rodea, encontrar el orden y consolidar su identidad, los niños necesitan vivir jugando y es en este proceso donde no suelen quedar muy limpios.

Ensuciarse es una práctica forma para que aprendan, exploren, se concentren, adquieran flexibilidad, se socialicen y se integren. El juego es la actividad principal en la infancia de todo animal y el ser humano no es la excepción. Cada vez que el niño tiene contacto con el medio ambiente, tiene sensaciones que le ayudan a desarrollar su intelecto, agudizar sus reflejos, mejorar su aprendizaje y favorecer la interacción con los demás. No es de extrañar que el "ambiente" sea algo desconocido para una nueva generación de niños que practican la mayoría de sus actividades a puertas cerradas huyendo del Sol, del aire y otros placeres que hemos irresponsablemente sensacional izado como dañinos en estos tiempos.

Una linda experiencia

No hace falta tener un parque o un enorme jardín, sólo le ofrecemos una pequeña maceta, si no la tenemos buscamos un tarrito de lata y le hacemos unos orificios en el fondo del mismo. Con una palita en mano, un poco de tierra, y unas semillitas o gajos de plantitas. Si un mayor los acompaña mucho mejor para contarles el famoso cuentito de la vida de la plantita, el mismo que él necesita para vivir. Le indicaremos con paciencia el paso a paso de la tarea a realizar. Así logramos muchos cometidos:

" Introducirlos en la naturaleza.

" Enseñarles el ciclo de la vida.

" Distenderlos y tranquilizarlos, ya que está comprobado que este tipo de tareas elevan al espíritu y la autoestima.

" Comprenden lo importante del cuidado de las plantas, crean una conciencia ecológica.

" Crean la conducta de respetar los distintos espacios verdes sean públicos o privados, no de propiedad de él.

" Colaboramos en todo su sistema inmunológico y de desarrollo creando este tipo de entretenimientos

" Valoran el paisaje cuando los sacamos del entorno al que está acostumbrado a permanecer.



Este tipo de tareas están incluidos en todos los programas de estimulación del niño, desde los 2 a 3 años y luego continúa en la etapa escolar con otras modalidades. Hoy festejando su día, podemos empezar, nunca es tarde para darnos cuenta de las cosas más bellas y más sencillas a la vez.
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