14/10/2010 BLANCO & NEGRO

Temores ante el cambio

Lena Burtin

     

Es visible que en estos momentos la sociedad se mueve con cierta monotonía por la reiteración de hechos y de palabras destinadas a conquistar adeptos o votantes cuando lo que se espera es salir de esos círculos viciosos.

"Transformaos por la transformación de vuestra mente'', dijo el apóstol San Pablo y corrió así un telón que cubría la perspectiva del hombre que repetía conceptos y acciones como si el futuro no existiera.

Lo de San Pablo es una muy buena y vigente advertencia y es la clave para intentar una transformación que satisfaga a todos, no a un núcleo ni a un grupo con muy determinados códigos.

Mucha gente aspira a un cambio pero no encuentra la naturaleza del mismo porque en tanto percibe la necesidad del cambio esgrime las mismas teorías y lleva a cabo sin titubear idénticas acciones.

Por ello lo de Pablo "Transformaos por la transformación de la mente'' es tan acertado y vigoroso. Tal vez en su época ya se percibía que el cambio intimidaba al ser humano aunque el no cambiar lo estancara.

Alguien que estudia estos temas dijo que cada diez personas sólo tres son partidarias del cambio, lo cual habla de un 3/10 que no alcanzan para cambiar -por ejemplo- situaciones de riesgo.

Se llama situaciones de riesgos precisamente a aquellas que pueden virar hacia un norte desconocido aunque ese norte sea favorable al mentor. Hay un temor al cambio y, por lo tanto una quietud impuesta.

"Si te propones mandar algún día con dignidad, debes saber hacerlo con diligencia, jamás dejes para mañana lo que puedes hacer hoy'', esta frase es de Lord Chesterfield que vivió entre 1694-1773.

Pero la segunda parte de ese pensamiento -"no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy''- ha sido utilizada por padres y maestros de una manera frecuente en distintas épocas. El origen es el que se menciona en la frase anterior.

El temor al cambio -que a veces se insinúa en acontecimientos cercanos- es el temor a lo nuevo pese a que permanecer en esquemas establecidos desde hace mucho tiempo agota la creatividad.

La cotidianidad va abriendo nuevos caminos y obstaculizando los ya muy transitados pero sucede que el ser humano no siempre tiene en cuenta estas advertencias que están iluminando la vida más allá de las fronteras de los hábitos. Hay mucho para observar en los acontecimientos de un solo día pero hay que estar dispuesto a hacerlo.

     

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Si se está atento a las circunstancias, las advertencias llegan por distintos caminos y evitan reiteraciones sin sentido.

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