Domingo, 22 de Mayo de 2011 | San Juan, República Argentina Registrar | Contáctenos | Ayuda

 
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SOCIEDAD/ EL MALAMBO ARGENTINO
Danza de varones
Sergio González es el único sanjuanino que alcanzó el máximo galardón en este tipo de danza cuando en 2005 obtuvo el título de "Campeón argentino de malambo" en Laborde. Aquí cuenta como continuó su historia, su pasión por el baile y el significado de este "zapateo" exclusivo de varones que día a día gana más adeptos. Baila tango, danza contemporánea y jazz, es un apasionado del folclore argentino a quien siempre rinde homenaje en cada escenario, y sobre todo, es reconocido por sus pares como uno de los referentes del país en este campo.
Myriam Pérez. Foto Federico Levato


Lejos de ser una danza en la que se disputa el amor de una paisana o la fortaleza y resistencia de un hombre, el malambo sigue siendo un baile rudo, pero sobrio y elegante en el que el ejecutante deja todo su talento de bailarín. Eso es lo que espera la gente en cualquier escenario, más aún si se trata de una competencia en la que los jueces deben decidir quien es el que mejor lo hace. Para ello hacen falta años de práctica, perseverancia y sobre todo, ganas de mejorar aprendiendo las bases de la danza clásica para llegar a conseguir técnica y estilo. Así llegó Sergio González al máximo escalón que puede pretender un malambista, y aunque el título de Campeón Argentino de Malambo lo obtuvo en el 2005 sigue su carrera y tiene su propia escuela de malambo en la que chicos desde los 6 años hasta más de 40 aprenden esta danza exclusiva de varones.

Sergio se ha convertido en un referente gracias a este título que no consiguió de casualidad. Todo comenzó a los seis años cuando un profesor pasó por su casa ofreciendo a los padres que mandaran sus hijos a clases de folclore en una zona de Rivadavia. "Yo era un chico muy tímido, muy metido en la casa y por eso decidieron mandarme junto con mi hermana para que hiciera algo y estuviera con otras personas. Así empecé y nunca más dejé el folclore. A mi lo que más me gustó fue el malambo y a eso me dediqué. En general, cuando un varón va a danzas folclóricas es lo que más lo atrae", cuenta Sergio, actual profesor de Educación física, profesor de folclore en la Municipalidad de Santa Lucía y propietario de un gimnasio.

Si bien la evolución ha permitió cambios en el malambo al punto que hace poco tiempo se incluyó el malambo fantasía que sólo es utilizado para shows o espectáculos, hay algo que no cambió jamás y es que es "sólo para hombres".

"El malambo nace de un duelo para conquistar a una mujer o china como le decían en aquel entonces y por eso siempre fue de varones", dice Sergio quien ya ha recorrido un largo camino de escenarios en todo el país y fuera de él.

Así como desde pequeño supo que aprendiendo cada paso básico le permitiría conformar una figura, y otra y otra, eso lo aplicó en su vida para lograr objetivos. Ya en la adolescencia, y muy apasionado con el malambo decidió poner todo de sí para perfeccionar la técnica y comenzó a tomar clases de clásico, jazz y contemporáneo.

"Mi primer profesor fue Rogelio Ruarte, después pasé por varios otros profes, amigos que te van llevando a diferentes grupos que te enriquecen y cada uno aporta lo suyo. De chico ya competía en malambo pero nunca me fue muy bien de niño, después a los 18 años fui al primer Pre-Cosquín y ahí termine de entender y me dije "yo quiero esto para mi\'. En ese festival me fue muy bien porque pasé a la final, pero competí cinco años seguidos y no tuve la suerte de ganar, siempre segundo o tercero. Entonces decidí competir en el máximo festival de malambo en Laborde ya que éste con Tandil (N.dR: aquí también ganó el primer premio), y Cosquín están reconocidos como los mejores, pero éste último es mas conocido por la música. Me preparé durante todo un año con dos amigos, mi guitarrista que es José Luis Villafañe y mi bombista Raúl Bustos, que si bien no bailan malambo, me apoyaron con la música todo el tiempo. Cuando llegué a Laborde obtuve el segundo lugar y al año siguiente salí campeón argentino", relata.

Cabe señalar que no sólo es el único sanjuanino en malambo solista que llegó a obtener el galardón sino que además fue el único en llegar a la final, mientras que en Cosquín, dos sanjuaninos lograron el título máximo, se trata de Juan Pelletier (2001) y Javier Farías (2003).

Apenas fue consagrado campeón, unos argentinos radicados en Roma, Italia, contrataron a Sergio para que durante tres meses realizara shows en su restaurante. El junto con los mejores asadores argentinos deleitaron y llevaron las costumbres locales a aquella zona de Europa. Allí también bailó tango y otras danzas netamente argentinas.

De vuelta en San Juan continuó con la escuela de Malambo que tiene en Santa Lucía y su aspiración es que algunos de sus alumnos llegue al festival y lo gane. "Estamos trabajando mucho para eso".

"Soy un apasionado del folclore y si bien estudié educación física que me ayuda a mantenerme en forma y trabajar de eso, sigo dictando clases de folclore para niños en Santa Lucía y con mi escuela de malambo", agrega.

Haber sido el campeón también le valió para ser actualmente el delegado del festival de Laborde en San Juan (se dedica a la selección y coordinación de la delegación local), y ser jurado en festivales de diferentes puntos del país.

Luce un cabello largo, enrulado, como la mayorìa de los hombres dedicados al malambo, algo que tampoco es azaroso teniendo en cuenta que forma parte de la estética y da un marco a algunos giros en los que el pelo acompaña. Sin duda sigue siendo una danza ruda, pero a la que se la ha sumado elegancia y estilo para disfrutar de las tradiciones que se han ido acomodando a los tiempos.
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