14/08/2011 EDITORIAL

Valoración de la democracia

La ciudadanía enfrenta hoy el compromiso de las inéditas elecciones primarias abiertas, obligatorias y simultáneas.

     

El derrotero de la democracia argentina, que busca consolidarse cuando ya se aproxima a las cuatro décadas de participación ciudadana ininterrumpida, inaugura hoy una etapa inédita, las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias, que preceden a los comicios generales a celebrarse en octubre venidero.

Los 28,6 millones de electores habilitados para participar en esta jornada comicial, deberán experimentar una modalidad surgida de la reforma política aprobada por el Congreso de la Nación, en diciembre de 2007, destinada a definir las listas de candidatos a ocupar cargos políticos ejecutivos y legislativos en todas las jurisdicciones del país, encabezados por la presidencia de la República. Conocer los pormenores de la mecánica electoral primaria no es fácil -por lo atípico-, pero la afianzada conciencia participativa busca allanar el desconcierto de los votantes, que como toda primera vez ,genera múltiples interrogantes. Pero de lo que no quedan dudas es que estas primarias son doblemente obligatorias, porque además de convocar a los electores en general, exige concurrir a todos los partidos o alianzas políticas que pretendan competir en octubre, aún cuando los precandidatos conformen una lista única.

Lo importante es el interés participativo del electorado. Esto se observa en San Juan, que como en el resto del país pueden haber críticas por la implementación de estas elecciones primarias, pero en absoluto el rechazo a las urnas, con amenazas de prescindencia, de acuerdo a las variadas respuestas del hombre común en las diferentes requisitorias periodísticas. Son las reglas de juego de un sistema institucional de gobierno que está lejos de ser una ciencia exacta, pero es lo más certero para asegurar la estructura republicana en el Estado de derecho y, en él, las garantías supremas de la sociedad organizada. Sin duda que la democracia argentina adolece de muchas fallas y tiene fuertes contrastes frente a las naciones que la han perfeccionado para que realmente se respete la voluntad popular a partir del seno las propias agrupaciones políticas. Es decir, que la democracia tenga ese basamento surgiendo de postulaciones promovidas por los propios afiliados o adherentes y no de imposiciones dirigenciales acatadas por el verticalismo disciplinado.

Las elecciones son la auténtica relación del Estado de derecho con los ciudadanos a través del sistema de representación en toda sociedad moderna, de manera que la legitimidad de los elegidos se enmarque en un consenso de mayorías y minorías involucradas en objetivos comunes, sin excluidos ni enemigos sectoriales.

     

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