09/11/2011 REALIDAD

La obra de Fanzolatto

Mag. Lic. Elizabeth Carelli de Bosque - Magister en Políticas Sociales y Gestión Local. Docente Universitaria. Directora del Colegio "S

     

Ayer fue recordado el 17 aniversario de la muerte del presbítero Juan Luis Fanzolatto, quien tuvo una destacada labor en nuestra provincia como educador y guía espiritual de miles de sanjuaninos.

Nació en Buenos Aires, en el barrio de Almagro, el 19 de junio de 1905. Ingresó en el Seminario de la Congregación Salesiana cuando aún era un niño y en 1931 fue ordenado sacerdote. Inició su apostolado en los rancheríos criollo de La Pampa, su primer destino pastoral.

Fue rector de dos colegios salesianos en Córdoba y Tucumán, respectivamente. En Tucumán fundó la Universidad Obrera.

Llegó a San Juan en 1963 donde permaneció hasta su muerte para cumplir una profunda labor en el ámbito de la dirección espiritual, la promoción social y la formación y orientación de los jóvenes.

Fundó el ISLA, entidad civil sin fines de lucro, que nació ante el pedido y la iniciativa de Enrique Lorenzo Fernández, ex - secretario regional de la CGT, San Juan. Desde la Escuela Experimental Femenina dependiente del ISLA, hoy Colegio Santa María, ahondó en la formación espiritual, moral e intelectual de la joven, futura esposa, madre y pilar de la sociedad.

A los 89 años y con 63 como sacerdote dejó el testimonio de una vida ejemplar con ejemplos de cristianismo y humanidad.

En el libro, "Las 41 del padre Juan Fanzolatto'', del que son autores Roal Viganó, Antonio Beorchia Nigris y Rafael Solís, la presentación, a cargo de Daniel Molina, ministro de Desarrollo Humano de nuestra provincia, expresa entre otros conceptos "De quien habla este libro es de un hombre, un sacerdote católico, que hizo de la "presencia real y concreta'' en la vida de las personas, su principal y más trascendente misión. De Él aprendí que no hay nada más importante para quien quiere conocer y seguir a Jesús, que hacerse presente en la vida de las personas. Presencia que se traduce en dejar de lado los prejuicios, las diferencias, las mezquindades, la intolerancia, el oportunismo y así salir al encuentro del otro, que es mi hermano. Por cierto esto también supone liberarse de muchos obstáculos que por lo general son los que nos apartan del hombre y por supuesto de Dios''.

Este sacerdote salesiano llamado Juan Luis Fanzolatto, a semejanza de lo que se decía de Don Bosco, fue un hombre profundamente hombre y profundamente santo.

El padre Juan fue un educador nato, docente en el Colegio Don Bosco, rector en el Colegio Santo Domingo, presidente del Instituto Superior Laboral Argentino (ISLA) y representante legal del Colegio Santa María durante 25 años.

Entre sus conceptos, todos muy actuales opinaba que el perfeccionamiento docente debe encauzarse hacia la actualización de todo el personal comprometido en la obra educativa.

La garantía de un satisfactorio rendimiento del sistema escolar estaría dado en la medida que el educador, pieza clave, experimenta la necesidad de una renovación y actualización constante como objetivo para enfrentar con éxito, las exigencias, cada vez más crecientes, de la educación.

Si además de las razones expuestas se considera la existencia de personal insuficiente y de no titulado o que no reúne los requisitos para ejercer el cargo; el creciente progreso científico y técnico; los constantes cambios sociales y consecuentemente los nuevos objetivos de la educación se comprenderá que necesariamente se darán en el campo de la ciencia pedagógica, nuevas tendencias y técnicas educacionales que demandarán una permanente actualización que los rescate del aislamiento, de la mecanización y de la rutina.

El presbítero Fanzolatto desde distintos ámbitos cumplió con la tarea de educar. Fue un fiel representante de la benemérita institución salesiana, cuya contribución a la educación ciudadana y popular, continúa hasta la fecha, en numerosos establecimientos diseminados por los más recónditos confines de nuestra Patria, con lo cual, los esforzados hijos de Don Bosco, se han hecho acreedores al eterno agradecimiento de la Nación.

Ojalá que la obra de Juan Fanzolatto sea reconocida. Contribuyó a cimentar las bases de la cultura argentina, educando a los hijos del país sin distinción de razas y posición social.

De cada uno de nosotros depende la claridad respecto a la identidad de su obra que día a día se proyecta en la ayuda al "niño de la calle'' y al adolescente y al joven que reclama apoyo y comprensión del mundo de los valores.

     

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