UN JARDÍN ESPECIAL
El Jardín Zen
Los espacios verdes influyen en el espíritu de quien los hace, los cuida y los trabaja. No todo es verde en la vida. El Jardín Zen tiene como esencia el componente de una forma de vida distinta a la nuestra, pero que día a día van enseñando en el mundo la belleza, la contemplación, el descanso y deleite del ser espiritual.
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| María Inés Montes |
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Para poder entrar en el tema de estos espacios, es preciso conocer un poco de su historia y saber que su origen tiene una razón de ser explicativa en la cultura oriental. Poco a poco estas idiologías invaden el mundo occidental a través de diferentes prácticas. Una de ellas es este tipo de jardinería, donde el individuo busca horas de relax y meditación, frente a la vorágine de trabajos y presiones que lo invaden. El jardín zen es el ejemplo típico que da respuesta a aquellos espíritus innovadores y de búsqueda permanente.
Los primeros indicios de Jardines Japoneses surgieron en el período Nara (710-794 d.c.) dentro del Palacio Imperial. El nacimiento del "Jardín Zen\' esta basado en la necesidad de crear un espacio que fuese utilizado como una ayuda para la meditación. Durante este período, las parcelas de tierra fueron pequeñas y sus estanques diseñados a una escala menor. Es por ello, que para inducir la sensación de grandes ambientes en espacios pequeños se requirió representar el paisaje natural mediante la combinación monocromática de todos sus elementos. Como resultado nació el jardín Zen tipo "escenario\', el cual fue más sofisticado con la incorporación de intrincadas líneas costeras en las orillas de sus estanques y mediante el uso de rocas en varias formas. Luego, durante el período Muromachi (1392-1573) el zen se popularizó entre los Samurai como una disciplina necesaria para realizar la acción correcta en momentos difíciles. El jardín tipo "paisaje seco\' (kare-sansui), realizado con rocas y arena en estrechos espacios ubicados frente a los cuartos de meditación comenzó a aparecer en los Templos. Sin el uso de agua, la arena y las rocas simularon su presencia en forma de ríos o ambientes oceánicos. En el jardín japonés se expresa espiritualidad, en el sentido de que en él no hay riqueza material, sino la pureza de cosas simples y austeras. Los elementos son sólo objetos naturales y que mediante su perfecta colocación hacen que el jardín se convierta en una obra para la contemplación.
Características
Épocas básicas: Empezaron durante las épocas Kamakura y Muromachi. (Durante estas épocas, llega la segunda oleada de influencia china al Japón). También ingresa al Japón el Budismo Zen y la pintura paisajística.
Prototipo básico: Son jardines conformados especialmente por paisajes secos de arena y roca, simbolizando la "montaña y agua\'.
Arquitectura: Estilo "Shoin\' (Es una forma austera de arquitectura)
Objetivos primordiales: Sirven para la contemplación. Los lugares de observación están prescritos por adelantado, Se pueden considerar todavía naturales, aunque se trate de una naturaleza austera y abstracta y Imitan la esencia interna de la naturaleza y no sus manifestaciones externas. |
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Elementos
1 Arena: Neutraliza los malos pensamientos, las actitudes y emociones negativas, creando un ambiente de tranquilidad y serenidad. Un espacio de
arena perfectamente alisado representa la inmensidad del mar. Los surcos pueden simbolizar los diferentes caminos que emprendemos en la vida. |
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2 Piedras: Representan los obstáculos o las experiencias de la vida.
Las que son irregulares y asimétricas contienen una mayor carga de energía. En la filosofía Zen nada pasa por casualidad y todo tiene una causa y un efecto. En un plano físico, representan las montañas. |
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3 Cristales de cuarzo: Pueden recibir, almacenar y transmitir energías
positivas y generan armonía. Su transparencia está relacionada con valores como la sencillez, la humildad y la modestia. |
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4 Conchas o caracoles: Nos ponen en contacto con el mar y nos recuerdan su presencia. Representan la tranquilidad y la paz que se percibe ante un mar en calma y el rumor constante de sus aguas. |
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5 Velas: Ayudan en muchos procesos de meditación creando
ambientes que propician el relajamiento. Sirven para iluminar el jardín con una luz sedante y natural. Dentro del jardín pueden colocarse pequeñas velas redondas y aromáticas. Si son alargadas es más conveniente situarlas fuera de él. |
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6 Inciensos y música:Con aroma a flores, maderas o resinas naturales, los inciensos se han usado desde hace muchos siglos. Entre los primeros registros que se hacen están los del viejo y en el Nuevo Testamento. Acerca del nombre del incienso, los hebreos le llamaban lebonah, los griegos, los libaneses, los árabes luban y los romanos olibanum; en todos los idiomas significa lo mismo, esto es: "blanco". Sin embargo en la actualidad se le llama incienso a lo que enciende, se quema, ilumina. Prender una varita del aroma predilecto puede ayudar a crear una atmósfera de tranquilidad. Los maestros de yoga y masajistas lo usan para que en la meditación o en la relajación, el alumno conecte más rápido con su ser. La única recomendación es que éstos se usen con moderación y en espacios con ventilación. Reposar mientras se inhala el aroma de las velas o el incienso puede ser complementado con música. |
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| Desarrollado por
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Como trabaja el Jardín Zen |
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Fuerza de voluntad - Para todo lo que necesitamos hacer, requerimos esta fuerza de donde emanan las ideas, los objetivos, las metas. Misericordia - En todos nuestros actos y pensamientos. Creación - Llevar a cabo las cosas sin dejarlas a medias, no quedarse en el hubiera, sino tener la satisfacción de hacer el intento. Belleza - Seguir el ejemplo de la naturaleza y las cualidades del equilibrio percibir la belleza interna tanto como la externa Tolerancia - Ser benevolente en los juicios, utilizar la paciencia y el respeto hacia todo lo existente. Perdón - No guardar rencores, comprender que cada quien tiene su etapa de evolución, nadie es perfecto. Formación - Formar nuestro criterio, aprendiendo de todo lo que se nos presenta, estar atentos y abiertos para recibir los mensajes. Conocimiento - Actuar con humildad, nunca se sabe suficiente, el verdadero maestro comprende que la sabiduría no lo es todo.
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