05/10/2013 EN LA BEBIDA

Sacó a su bebé segundos antes de caerse el techo

Los palos destrozaron la cuna y el changuito. La mamadera, la leche y la ropa quedaron bajo los escombros. Mónica Martín - Diario De Cuyo

     

Dijo que fue por instinto. Que no pensó en otra cosa más que en alzar a su bebé y sacarlo fuera de la pieza. Es que cuando comenzó a escuchar cómo crujían los palos, sacó de la cuna al pequeño de 5 meses y ni bien atravesó la puerta para salir al patio, el techo se desplomó por completo. Todo sucedió en cuestión de segundos, según relató Andrea Díaz, la mamá de 19 años, que salvó a su primogénito Benjamín, de quedar aplastado bajo los palos y los adobes. El “milagro”, como lo caratularon los vecinos, ocurrió el pasado jueves por la tarde en el asentamiento La Defensa, en La Bebida, Rivadavia.

Todo está cubierto de tierra, como si hubiese explotado una bomba. La cuna de madera, partida al medio. El changuito que habían comprado hace unas semanas, tampoco se salvó. Mientras que la bañadera de plástico de Benjamín quedó bajo los escombros, como su mamadera, los pañales y toda su ropa. Con lágrimas en los ojos, Jónathan Ángel (17), el papá del bebé, recordó lo sucedido. “Sólo me importó que saliera mi mujer y mi hijo. No pude atravesar la puerta a tiempo y un palo cayó sobre mi hombro, pero nada más tengo un machucón”, dijo el muchacho, que desde que se desplomó el techo no puede conciliar el sueño. Los vecinos del lugar, incluso los familiares de la pareja, insistieron en afirmar que fue una tragedia con suerte y que Benjamín se salvó de milagro. “El techo se desplomó a la tarde, por eso les dio tiempo de salir, pero si hubiese ocurrido en la madrugada, mientras dormían, estaríamos lamentándonos”, dijo María, la mamá de Jónathan. Otra vecina dijo que Andrea reaccionó justo a tiempo porque si se quedaba un segundo más, en vez de caer sobre la cuna, los palos hubiesen impactado sobre el cuerpo del bebé.

Desde que esto ocurrió, Andrea y Benjamín duermen en la casa de un vecino. Mientras que Jónathan se queda en la pieza para evitar que le roben lo poco que le queda. Algunos amigos se acercaron para ayudarle a reconstruir el techo. Y ayer por la mañana, una asistente social del municipio de Rivadavia los visitó. Al cierre de esta edición, seguían con los escombros en el suelo.

Jónathan y Andrea se instalaron en el asentamiento cuando la chica estaba embarazada de 2 meses. Él levantó la pieza de adobe y construyó un baño al costado. El muchacho, que tuvo que abandonar la escuela secundaria para trabajar y así mantener a su familia, compró con esfuerzo una cama matrimonial, una heladera y una cocina usada. Todo esto quedó bajo los escombros y casi inutilizable. Mientras que a la cama se le rompió el elástico, la cocina se desarmó y a la heladera se le descolgó la puerta con el impacto de los palos.

“Hago changas para mantener a mi familia. No me sobra nada y todo lo que tenía lo conseguí con esfuerzo. Sólo pido que me ayuden a levantar el techo porque creo que lo más importante es que mi bebé y mi mujer estén bien”, agregó Jónathan.

Andrea recorrió ayer el sitio esquivando los adobes y tratando de recuperar algunos de sus utensilios. Pero la mamadera del bebé no sirve, las cajas de leche que tenía, quedaron bajo los escombros y las mantas de la cuna están rotas.

     

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Fotos

CASI SIN NADA. Jónathan y su mujer verificaron ayer las pérdidas que produjo la caída del techo.

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