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CHICOS CAPRICHOSOS
Límites a los berrinches
¿Qué se debe hacer ante un capricho? ¿Conviene un reto, una penitencia o hablar del tema, por más chiquitos que sean? Consejos para papás a la hora de decir "no".
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| PAULINA ROTMAN - DIARIO DE CUYO |
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Si usted, señora mamá o señor papá, es de esos que repiten cada vez con más frecuencia frases del tipo: "¡Me tiene harto, ya no sé qué más hacer con él!", o "¿Cómo hago? Hace lo que quiere y cuando quiere", o "Ni las penitencias ni las promesas de regalos o salidas evitan sus mañas", sepa que es momento de hacer algo. O que al menos algo tiene que cambiar. Especialmente, hay que tomar las riendas de la situación y poner límites.
Eso sí: antes hay que entender algunas cuestiones. Según explica la licenciada en Psicopedagogía Alejandra Libenson, es absolutamente normal que los hijos demanden, pidan y tengan deseo de todo y en todo momento. Pero atención que no todo es posible satisfacer, no sólo por cuestiones lógicas (como por ejemplo razones económicas), sino además porque tampoco es sano para el pequeño. Por eso hay que tratar de marcar pautas claras desde chiquitos, mostrándoles lo que se puede y lo que no se puede hacer. Esto incluye poner límites y saber decir cuando sea necesario un "no".
"Dar y poner límites a los chicos es enseñarles a que aprendan a esperar y a saber que todo no es aquí y ahora. Que hay cosas que pueden y hay otras que no pueden hacer o tener", explica.
Retos y penitencias
La pregunta del millón es si los límites están vinculados a los retos y el ponerlos en penitencia o castigarlos en el peor de los casos. Muchas veces se confunden. En realidad, según los psicólogos estos son todo un tema de autoridad, pero no de autoritarismo. "Un niño de dos años responde bien si siente confianza en el adulto que pone ese límite, aunque lo desafíe. El reto o la penitencia es una forma de castigarlos por lo que hicieron que no siempre los ayuda a entender por qué se portaron mal o desobedecieron. Sólo los calma por un rato. Entonces, obedecen sin comprender a ciencia cierta por qué no deben hacer tal o cuál cosa", ejemplifica la profesional.
Chicos que no quieren irse a dormir, o se niegan a comer lo que se ha preparado, o les resulta muy difícil estar tranquilos, se encaprichan por cualquier motivo, lloran, o lo que es peor pegan o pellizcan todo el tiempo a quien tienen a mano o se autoagreden.
Alrededor de los dos años los niños tienen inmensos deseos de independizarse, de ser autónomos, como a la vez de seguir siendo bebés. Por eso a veces se comportan tan mal que confunden a los mayores de su alrededor. Entonces aparecen los caprichos para asegurarse de que los padres los tengan presentes todo el tiempo. "Es algo así como una necesidad de llamar la atención. Pero a la vez intentan hacer cosas que aún no pueden. Ahí es cuando hay que poner a funcionar los límites. Quizás al principio se enojen, pero después se van a tranquilizar", explica. |
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Algunas pautas
* Probar y conocer cuál es el límite de tolerancia de los padres. * Conocer y respetar los horarios de las rutinas de los chicos y sus rituales para que puedan entender que hay momentos para cada cosa y que todo no es ya, aquí y ahora. * No hay que temer responder con un no rotundo cuando está en riesgo la vida o la integridad física. Si los padres actúan con claridad, los chicos entienden. * Actuar con firmeza. Esto no implica gritos, golpes ni castigos físicos o psíquicos. Hay que entender que no se aprende por humillación, ya que de ese modo sólo se los somete y se los lastima. * Mostrarse seguros pero con afecto y explicándoles lo que sucede. * Las decisiones de papá y mamá deben ser coherentes. O sea: no dar dobles mensajes. * Ofrecer alternativas posibles. * Respetar el enojo sin necesidad de intervenir. Acompañarlo y darle tiempo para que se le pase. * Ser concretos. * Cumplir y sostener lo que se decide. * Ser constante en la puesta de límites. * Las conductas y actitudes de los padres serán tomadas como modelo y como base para comprender qué se espera de ellos. Aprenderán así a crecer con normas y reglas básicas para convivir y compartir con otros. * Si los papás se manejan con premios y castigos, la experiencia indica que sólo lograrán un adiestramiento, pero no un verdadero aprendizaje que los ayude a ser felices y libres.
Fuente: Alejandra Libenson, psicopedagoga. |
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Solidarios con el Notti |
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La Asociación de Amigos Sanjuaninos del Hospital Notti se reúne todos los segundos sábados de cada mes para intentar ayudar a conseguir pasajes, gestionar apoyo y turnos para todas las familias que deben trasladarse con un chiquito a este centro médico de Mendoza. Todos aquellos que quieran sumarse deben concurrir a partir de las 10 al domicilio de Roger Balet 1019 Sur, Barrio Parque Universitario, o llamar a los teléfonos 4235333 y 155055239. |
Los nombres del 2004 |
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Máximo y Máxima fueron los nombres más elegidos por los papás de los recién nacidos en Argentina durante el último año. Siguen en el ranking Franco, Dante, Valentino, Matías, Lucas, Lautaro, Francisco, Santino, Tomás y Theo, mientras que para mujeres Sofía, Marina, Juana, Rocío, Micaela, Catalina, Macarena, Abril, Sol, Zoe y Cleo. Según estudios psicoanalíticos, algunos padres creen -de manera inconsciente- que el nombre de sus hijos condicionará que sean inteligentes, fuertes, audaces o simpáticos. |
Estilo Aconseja |
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