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¿Cuál es la verdadera Bonarda?
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| Dereck Foster |
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A esta altura nadie puede negar que la provincia de San Juan ha dejado de ser sinónimo de productor de vinos comunes y mostos concentrados. La aparición de vinos realmente nobles por parte de un creciente número de bodegas grandes y chicas atestigua esta nueva etapa en su vida vitivinícola, a tal punto que ya en muchos sectores se habla de San Juan como la provincia del Syrah. Creo que esto es justo, pero pienso que a esta provincia le queda más terreno para conquistar todavía.
¿Cómo? Con una segunda uva varietal que todavía necesita establecerse, pero cuyo futuro podría ser tan promisorio y definitivo como lo que fue (y es) el del Malbec en Mendoza. Este varietal es llamado Bonarda. Digo "es llamado" por una razón sencilla: no hay garantías de que ese sea su nombre verdadero. Despreciada por la mayoría (seguramente porque en Italia Bonarda no es un nombre muy respetado), entre la cual podemos incluir a figuras como Michel Roland, pero respetada por otros, como algunos expertos que nos visitan desde afuera (entre ellos Jancis Robinson, por ejemplo), la Bonarda argentina ocupa un lugar incierto que requiere una pronta definición para que pueda, realmente, desarrollar su potencial.
Según nuestro experto Alberto Alcalde, quien la estudió en 1989, la Bonarda argentina es, en realidad, el varietal francés Cobeaux. Esto me confunde, ya que no puedo descubrir esta variedad mencionada ni en el Diccionario de Vinos de Möet-Hachette ni en la enciclopedia extensísima que es la Oxford Companion to Wine. Yendo a las fuentes, descubrimos que en Italia existen tres tipos de Bonarda, de los cuales dos son, realmente, otros varietales. La Bonarda Oltrepo Pavese es la única que posee DOC, pero es, en realidad, la uva Croatina, natural del Piedmont y Lombardía. La segunda es la Bonarda Novarese, que es en realidad la Uva Rara, empleada únicamente como corte en los vinos Spanna. La tercera es la Bonarda Piemontesa, la legítima Bonarda, pero que, en su Italia natal, casi ha desaparecido debido a su rendimiento bajísimo y su poca calidad. Todavía se encuentran pequeñas parcelas cerca de la pequeña ciudad de Govone, y se dice que hay un movimiento para intentar rescatarla y mejorarla.
Hay quienes piensan que el Bonarda nuestro es, realmente, el Charbono de California que, a su vez, no es más ni menos que el Dolcetto de Italia. ¿Qué es, entonces, nuestro Bonarda? ¿una uva de origen francés? (Alcalde), ¿una variedad con rastros de savia italiana? ¿o un clon que se puede denominar como casi 100% argentino? La pregunta es interesante y, a la larga, fundamental para determinar su perfil final, pero mientras tanto queda constancia de otro punto igualmente fundamental: la uva Bonarda argentina poco -más bien, casi nada- tiene que ver con todas sus posibles antecesoras. En nuestro país se ha convertido en una uva completamente nacional, con cualidades totalmente propias. Si no me creen, prueben un Valbona, o un Bonarda de Luigi Bosca, o algún otro de los pocos Bonardas finos que comienzan a dar que hablar.
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