Los radicales arden por el desaire

Afuera. Ni el titular de la UCR, ni los jefes de bloque en Diputados y Senado fueron convocados a las reuniones donde se analiza el nuevo plan.

 

Mientras el Presidente y los funcionarios de la mesa chica de Cambiemos deliberan en la Casa Rosada, los socios radicales de la coalición gobernante están que arden. Es que Mauricio Macri ignoró a la UCR y a Elisa Carrió en su agenda de reuniones para definir el plan económico que presentará este lunes, con el objetivo de frenar la crisis financiera.

No hubo invitación a ningún radical a las reuniones del viernes y tampoco estaban invitados a las cumbres del fin de semana.

El más enojado es Alfredo Cornejo, gobernador de Mendoza y presidente de la UCR, que el viernes dijo sin vueltas que las corridas financieras se frenan con conducción política, un golpe directo a Peña, apuntado por los mercados como responsable de la crisis.

El ninguneo a la UCR empezó el jueves, cuando en medio de la peor corrida del gobierno de Cambiemos, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, canceló una reunión que tenía prevista con los senadores de Cambiemos y Macri recibió en su despacho a Federico Pinedo y a Emilio Monzó para que oficien de mensajeros.

No hubo lugar para Luis Naidenoff y Mario Negri, jefe de los bloques radicales del Senado y Diputados, habituales invitados a la mesa chica. Carrió tampoco fue convocada. El presidente se cerró en el PRO en el pico de la crisis más grave de la actual coalición de Gobierno.

La bronca en el radicalismo por los errores del Gobierno, que en muchos casos advirtieron oportunamente sin conseguir ninguna rectificación por parte de Macri, hizo que ya empiecen a tantear una candidatura presidencial de Martín Lousteau para el 2019.

 

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