Al presidente Macri

Señor director:


Ingeniero Mauricio Macri. Con una mirada desde el pueblo, le digo que usted ganó las elecciones, no por bueno, sino porque una parte del pueblo consideró a su oponente absolutamente inapropiado. Y como no había otro, fue elegido por poca diferencia, sin alegría y con un gran recelo. Recuerdo que usted y sus acompañantes utilizaban en campaña la palabrita seductora "cambiemos". Sonaba lindo. Abría un abanico de sueños postergados. Necesitábamos que nuestros viejos no murieran en la indiferencia, que nuestros jóvenes pudieran educarse en libertad, que la salud no fuera postergada, que la limosna de los planes y otras yerbas se convirtieran en trabajo genuino que permitiera a los padres de familia retomar la cultura del trabajo, evaporada poco a poco gracias a sus antecesores. Necesitábamos dejar de perder jóvenes atrapados por la droga, caminar por las calles sin miedo, abrir las puertas de nuestras casas sin mirar si un delincuente acechaba. Vivir en libertad, soñando y concretando proyectos a futuro, los jóvenes, los más grandes, y también los abuelos. Necesitábamos que nos dejaran de robar. Que la democracia siguiera hacia adelante. Que las instituciones se respetaran y afirmaran. Usted nos permitió soñar un poco, pero en menos de tres años arrancó de un plumazo todos esos sueños. Por eso cuando usted nos habla por televisión necesitamos ver "en vivo" su rostro de dolor. Porque mire que está difícil vivir en la Argentina. Hay hambre, las aulas están vacías, los jóvenes navegan por las calles con un ocio forzado, los jubilados parten dejando su dignidad olvidada en el rincón de los despojos. Nuestros niños tienen hambre de comida, de educación, de salud, de justicia. Quizás lo confunda un poco ver a la gente viajando los fines de semana prolongados o en vacaciones; no debe olvidar que siempre son los menos. Háblenos más seguido, presidente, llore si hace falta, sufra con nosotros, no nos muestre un rostro sereno, como si todo estuviera bien y nada fuera tan grave, porque eso no es cierto. Cuando pide sacrificio y habla de "medidas antipáticas", explíquenos hacia dónde nos conducirán. Comunique, por favor, ante tanta barbarie que hemos heredado qué posibilidades ciertas tienen de solucionarlas aunque sean las imprescindibles para que podamos creer en aquellos sueños seductores de "cambiemos".


 
 

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