La sociedad Basualdo-Gioja

José Luis Gioja y Roberto Basualdo tienen una sociedad casi tan vieja como la política sanjuanina. Gioja no hubiese gobernado el tiempo que lo hizo sin el apoyo del empresario, y el empresario no sería más que eso sin Gioja. Hace dos años y medio esa sociedad era tema oculto, pero cuando el mando político cambió, el acuerdo entre el peronista y el supuesto opositor quedó en evidencia. Las mentiras de uno y otro fueron, son y serán, un mal ejemplo para las nuevas generaciones de dirigentes políticos que pretenden (esperemos) hacer las cosas con algo de decoro. Esta semana el avispero político lo provocó Marcelo Orrego, quien propuso modificarle el nombre a Cambiemos, si es que el peronismo define adelantar las elecciones. El mismo día que el intendente de Santa Lucía daba a conocer su propuesta, Gioja decía en radio Antena Uno que no está de acuerdo con adelantar las elecciones. ¿Es probable que el exgobernador ya sepa lo que va a hacer el santaluceño? ¿Es probable que Gioja esté jugando con la ventaja de conocer cuáles serán los pasos de los supuestos rivales del peronismo sanjuanino? Es política, el arte de lo posible. 

 

 

Corría el primer trimestre del año 2014, Gioja aún era gobernador y se venían las elecciones generales de 2015. Una nota del diario El Cronista sembró dudas entre los amigos de Basualdo en San Juan al mencionar una reunión entre él y Gioja, en la que el entonces gobernador le había pedido a Basualdo que volviera al peronismo, en ese momento contenido bajo la herramienta electoral del Frente para la Victoria. Los socios sanjuaninos del empresario se molestaron bastante porque se enteraron del mitín por el diario. Basualdo trataba de dejar a Sergio Massa para desembarcar en el macrismo, lo que finalmente hizo. Por aquellos años solía especular y fantasear con una alianza entre Massa y Macri, probablemente ya sabiendo que iba a traicionar al exintendente de Tigre. El senador tuvo que salir a aclararles a sus socios locales que no volvería al peronismo, el movimiento que lo vio nacer hace muchos años, al que dejó para después cambiar varias veces más de "líder". 


A ocho años de aquellas reuniones aclaratorias, hay objetivos comunes que podrían volver a unir a los viejos zorros de la política sanjuanina. A Gioja y Basualdo les conviene la polarización nacional entre Cristina Fernández y Mauricio Macri. Si bien están de lados distintos del mostrador, a ninguno le viene bien el adelanto de las elecciones, porque ambos tienen la mirada puesta en la contienda nacional. Gioja cree que Cristina es la única que puede vencer a Cambiemos, y Basualdo está convencido de la victoria del macrismo sobre el kirchnerismo, un poco por convicción propia y otro poco porque es la estrategia que evidentemente ponderan los cerebros de la Casa Rosada. Probablemente por eso, además, hayan "coincidido" Orrego y Gioja en el cascoteo a la estrategia provincial del adelanto, herramienta que ya usó Gioja cuando a él le tocó conducir la provincia. El exgobernador de San Juan ya le entregó el partido a CFK pidiendo el voto para Unidad Ciudadana en la elección del año pasado. Es muy probable entonces que su cabeza esté puesta ahora en el mismo sentido, y no en el de cuidar los intereses de la provincia.


Los viejos socios políticos ven que sus futuros ya están en el ocaso. El actual senador al menos ha sido prudente y repite cada vez que le preguntan que no quiere seguir, que ya es momento de abandonar. El diputado nacional está empecinado en retomar el poder. Los finales son peores para quienes no los ven venir y para ejemplo de esa afirmación están ellos mismos: Basualdo se va como senador, Gioja como diputado nacional y sin partido.


Todo es sospechoso. Probablemente las definiciones de Uñac en este diario y algunas publicaciones en diarios nacionales de hace siete días, hayan provocado nerviosismo en quienes no comulgan con el uñaquismo, ya sea la oposición como el propio Gioja, y estén desde ambos sectores tratando de apurar al gobernador para un lado u otro. Será interesante saber qué va a decir Uñac la semana que viene, luego de esta tormentosa semana. Y también será interesante saber cómo sigue el debate por el cambio de nombre de Cambiemos, estrategia que seguramente será difícil de explicar. La idea que desplegó Orrego es natural, defensiva, pero parece carecer de lógica. No se puede apoyar a Macri y, a la vez, negar pertenencia al macrismo. Como quiera que sea, el jefe comunal de Santa Lucía dio su primera señal de haberse calzado el traje de candidato. Alguien que no tiene peso y que no quiere postularse no se hace cargo de una estrategia electoral, obviamente. Orrego se hizo cargo. Probablemente la forma no haya sido la mejor, pero hay que ver cómo va con el tiempo y cómo la recibe la sociedad, algo ansiosa por encontrar la contraparte de Uñac, que no aparece. Hay un cargo vacante y nadie parece querer hacerse cargo.

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