El dólar pisó los 40 y el peso perdió más de la mitad de su valor en 2018

Ni la suba de la tasa de interés a 60% por parte del Central logró frenar la corrida cambiaria. Dujovne viaja a negociar con el FMI.

Largas colas en la City. Bancos y casas de cambio se vieron desbordados ayer por miles de pequeños ahorristas que se refugiaron en el dólar para tratar de menguar el impacto de la devaluación en sus bolsillos.

 

En una frenética jornada, donde el dólar perforó la barrera de los 40 pesos, el Banco Central de Argentina (BCRA) decidió ayer subir los tipos de interés del 45 a un inédito 60% para tratar de frenar el imparable desplome del peso, que en 2018 lleva acumulada una pérdida del 101 % frente el dólar y del 96 % respecto al euro. Ni la suba de tasas y la subasta de 330 millones de dólares casi al cierre de la operatoria lograron frenar a la divisa norteamericana que llegó a tocar los 42 pesos para finalmente cerrar a $39,78 promedio en los bancos de la City porteña.

En medio de esta situación crítica, donde reina la incertidumbre porque nadie sabe cuándo se frenará la corrida bancaria y cuánto más se derrumbará el peso, se quedaron sin precio mercaderías y bienes a la espera del impacto de la devaluación. En este contexto, ya hay automotrices y empresas de electrodomésticos que suspendieron las ventas de autos 0 Km y artículos de hogar, y los mayoristas frenaron los envíos de mercaderías a los supermercados: Arcor y Molinos-Unilever suspendieron la venta de alimentos hasta nuevo aviso.

Además, todas las miradas están en los combustibles dado que el precio está desregulado y dolarizado, por lo tanto, esta suba del dólar seguro impactará en el precios de las naftas. Y por la suba de las tasas de interés también sufrirán los créditos y los usuarios de tarjetas de crédito podrían pagar hasta 120% de interés por pagos en cuotas.

El avance de los precios -en julio un 31,2 % en términos interanuales- es el otro gran caballo de batalla del oficialismo, un problema que, como reconocen las autoridades del país, se ve también afectado por la valorización del dólar y que podría recalentarse el agosto con una inflación superior al 4%.

Tampoco faltaron los rumores de cambios en el Gabinete nacional, y aunque hubo reuniones de la mesa chica de Cambiemos con los dos jefes del Congreso, en medio de fuertes presiones de propios y extraños pidiendo la cabeza de Marcos Peña, el mismo equipo sigue adentro de la cancha.

Las únicas certezas que arrojó el jueves negro fueron los anticipos que dio a conocer anoche es que el ministro de Hacienda y Finanzas, Nicolás Dujovne, en una improvisada conferencia de prensa: que el Gobierno va a bajar el déficit más que el 1,3% que había comprometido, y que el propio Dujovne estará viajando el lunes a la noche a los Estados Unidos para cerrar el acuerdo al que hizo mención el Presidente días atrás, en referencia al adelanto del préstamo del FMI -ver página 4-.

Las dudas, desconfianza y falta de certezas en el mercado se agigantaron a la mañana cuando Marcos Peña inició una gira mediática para ratificar que no habrá cambios de Gabinete ni del rumbo económico, apelando otra vez al discurso motivacional y sin definiciones concretas que viene siendo castigado desde hace meses.

Los analistas lo habían anticipado: si no hay más detalles sobre qué implica el acuerdo para que el FMI adelante fondos, el mercado no va a calmarse. Y el jueves negro hizo el resto.

El dólar arrancó con un alza de entre $ 3 y $ 6 en los bancos, donde rápidamente llegó a superar los $40, con apenas un volumen de U$S 9 millones operados. Sin embargo, antes de que pasara la primera hora de cotización, el Banco Central anunció una suba de tasas de 45 a 60% y el alza de otros 5 puntos en los encajes.

Estas medidas frenaron la escalada pero sólo por unos minutos. Antes del mediodía, en los bancos la divisa llegó a bajar hasta $37, pero luego rebotó y a las 13 volvió a ubicarse por encima de los $ 41. El miércoles había cerrado a $ 34,40, tras subir 8%.

La suba del 19% de ayer fue la segunda más importante en un solo día desde la salida del cepo. Ahora si se excluye el cepo, es el rally diario del tipo de cambio más importante desde el 22 de marzo del 2002, cuando el peso se devaluó más de 24,8% en un solo día.

Mientras, el presidente Mauricio Macri siguió de cerca las turbulencias desde la Casa Rosada, fue parte de su Gabinete el que puso la cara ante los medios reconociendo los "errores no forzados".

 

Descartan eventual cesación de pagos

 

 El Gobierno reconoció que "no hay una solución mágica" para la crisis desatada por la abrupta depreciación del peso y descartó que el país recurra, como ya hizo en otras ocasiones, a suspender el pago de la deuda o a aferrarse a la emisión de dinero.

"No hay una solución mágica que esté a mano. Durante nuestra historia en estas situaciones se recurrió a no pagar nuestra deuda, cosa que es absolutamente imposible hoy, o a emitir plata como para generar una ficción, que es absolutamente imposible", aseveró el jefe del Gabinete de Ministros, Marcos Peña, en declaraciones a Radio Mitre.

"No creemos que estemos ante un fracaso económico, ni mucho menos. La Argentina va a salir fortalecida de este proceso", sentenció Peña.

 

Subió la Bolsa y el Riesgo país

 

El índice Merval , el principal indicador de la Bolsa de Comercio cerró ayer con una subida del 5,34%, hasta los 26.754,85 puntos, impulsado por las compañías de perfil exportador, que se ven beneficiadas por el reciente desplome del peso. Sin embargo, el economista Gustavo Ber, titular de la consultora Estudio Ber, explicó a Efe que esto es un efecto del tipo de cambio que no se sustenta en su valor real, ya que en las acciones argentinas en Wall Street se desplomaron ayer en torno a un 12%. Al término de la jornada, el Índice General de la Bolsa subió un 6,78 %, mientras que el Merval 25 avanzó un 5,33 %, hasta los 29.398,80 puntos. El Riesgo país del banco JP Morgan que aumentaba 47 unidades hasta los 774 puntos básicos.

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