Bebidas alcohólicas de baja graduación

Varias bodegas sanjuaninas lideran en el país la tendencia mundial de lanzar al mercado vinos que responden a hábitos de consumo más saludables.

La reducción del tenor alcohólico en los vinos, cervezas y bebidas destiladas, entre otros productos, es una tendencia que avanza en el mundo. En general los fabricantes apuestan al mayor consumo de los jóvenes pero también en otros países se relaciona esta baja graduación con políticas fiscales. Es así que Noruega, Dinamarca y Gran Bretaña estimulan bajando impuestos a la producción de bebidas con menor contenido de alcohol.


En la Argentina, San Juan ha tomado la punta en la innovación de ofrecer al mercado vinos con una graduación entre 6 y 8 grados, lejos de los 12 grados o más de la actual oferta de varietales. Tanto el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) como el Gobierno provincial estimulan la disminución del grado: el organismo mediante una resolución específica y el seguimiento de la producción y el Ejecutivo con una inversión de 3,5 millones de pesos en el proyecto innovador.


El vino de baja graduación no pretende destronar al producto tradicional sino apunta a conquistar nuevos consumidores, particularmente de público joven y llevar la oferta a los mercados internacionales a fin de competir en el "mundo light" de las bebidas alcohólicas. Todo esto sin dejar de observar de cerca a la cerveza, la competencia directa en el mercado local.


De acuerdo a un informe del Insight Research International Wine, las bebidas aromatizadas de baja graduación representan una categoría clave tanto en términos de crecimiento como de innovación. Destaca que el crecimiento en Estados Unidos y Australia está impulsado por la incorporación de nuevos envases, mientras que en América latina y Europa son los nuevos formatos, estilos y sabores los que encabezan la categoría.


Tampoco esto se limita al vino o a la cerveza, las marcas sin alcohol tienen el 14% del mercado español, ya que aparecieron en escena las bebidas ready to drink, o listas para beber, aromatizadas y con base de malta, vino, o alcohol destilado en las que se han incorporado diversos zumos de frutas. Los vinos empleados en estos nuevos productos son blancos y tintos y en otros casos la materia prima básica es el mosto.


Las bebidas de baja graduación ganan terreno global con una variedad de sabores que abre un abanico de nuevas experiencias gustativas. Pero, fundamentalmente, una mayor expectativa de un consumidor joven que ha girado en sus preferencias hacia las bebidas refrescantes y con menor graduación en el contenido de alcohol. Y, lo importante, es que la oferta sanjuanina va a estar presente.

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