La crisis económica de Turquía es más grave

El colapso de la lira, devaluada 40% frente al dólar, debe diferenciarse del caso argentino porque se trata de un país más vulnerable y en un marco geopolítico.

La crisis de confianza que afecta a la economía argentina, reflejada en la devaluación del peso frente al dólar, está lejos de ser un caso aislado en el mundo sino, por el contrario, es la vulnerabilidad de los mercados emergentes, con Turquía a la cabeza como el caso más emblemático.


El problema turco se potencia por culpa de un gobierno populista y el papel geopolítico clave que amortigua las tensiones que provoca la guerra en Siria en el seno de la OTAN y las expectativas de Rusia para capitalizar el enfrentamiento del régimen de Ankara con Washington por las restricciones comerciales impuestas por Donald Trump y la detención de un pastor estadounidense acusado de espionaje.


La errática política económica del líder autocrático Recep Tayyip Erdogan exhibe una inflación mensual de dos dígitos y el mayor déficit de cuenta corriente entre las principales economías emergentes, consecuencia de rechazar las políticas monetarias ortodoxas y de sus caprichos populistas. El éxodo de los inversores es la respuesta a tantos desaciertos políticos.


El derrumbe de la lira turca sacudió a todas las monedas de los países emergentes y varios mercados bursátiles el mundo, a la vez que el dólar se tonificaba a nivel global. Era de esperar el sacudón en nuestro país con las consecuencias conocidas, pero también estamos en un escenario diferente con firme apoyo de Trump y la ayuda financiera del FMI.


La gran diferencia con Turquía es que mientras aquí se busca el equilibrio fiscal y un ajuste que eche las bases de una economía sólida a largo plazo, Erdogan apeló a las teorías conspirativas y al nacionalismo irracional como hacen todos los demagogos que buscan culpables para sus propios errores.


Lo grave es el problema geopolítico, porque las sanciones económicas de EEUU a Turquía impulsan a Erdogan a la búsqueda de "nuevos amigos'', como ha declarado, aludiendo a Irán, Siria y Rusia, los vecinos que también sufren sanciones norteamericanas. Es el peor escenario para Occidente y para la paz mundial ya que sacaría a Turquía de la OTAN, un verdadero triunfo para Vladimir Putin.


Turquía es importante a nivel estratégico y militar, más allá del actual descalabro económico. La fragilidad de un gobierno autoritario y en bancarrota, con vecinos al acecho para romper un equilibrio que frena sus ambiciones geopolíticas, es sin dudas el verdadero problema.

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