La histeria cambiaria que siembra la crisis

La cotización del dólar generó paranoia colectiva por una alteración que borró de la memoria de los argentinos a las dos hiperinflaciones anteriores y un default histórico.

El país ha vivido una semana de histeria colectiva por la disparada de la cotización diaria del peso frente al dólar estadounidense, alterando la convivencia con pronósticos económicos apocalípticos sustentados por especulaciones políticas y desinformación sobre la realidad que nos pesa. El Gobierno nacional tampoco ha reaccionado hasta ahora con un plan creíble destinado a recuperar la confianza de los mercados.


No hay dudas acerca del temor del ciudadano común ante un panorama confuso que tendrá fuerte impacto en el bolsillo de la gente que trabaja de sol a sol, sin estar pendiente a cada minuto de la fluctuación de las cotizaciones de divisas en la city porteña. Pero también todo se ha potenciado con informaciones distorsionadas por ignorancia o con una perversa estrategia opositora.


Los economistas serios, incluyendo los analistas extranjeros, coinciden en que soportamos los vaivenes de los países emergentes y prueba de ello son las devaluaciones que están soportando, por el fortalecimiento del dólar a nivel mundial, con la diferencia que la Argentina es más vulnerable. Destacan las bases sólidas y el potencial que tenemos para retomar el rumbo económico, más con el condicionado apoyo del FMI.


Es de lamentar el clima enrarecido instalado por "opinólogos" mediáticos vaticinando el caos. Hasta los chimenteros de la farándula hablaron del "récord histórico" del dólar, sin haber consultado a la historia inflacionaria reciente. Los argentinos hemos soportado dos hiperinflaciones, un default, sin olvidar que los gobiernos kirchneristas devaluaron 500% el peso en doce años, con gran deterioro en la distribución del ingreso.


El desafío ahora lo enfrenta el Gobierno para activar medidas políticas contra el desánimo colectivo por la estampida del dólar. El presidente Mauricio Macri debe ser permeable a los consejos de los especialistas para ayudarlo a salir del pantano, de manera que todo esté bajo control en los próximos días, y pueda desviar la agenda hacia las metas de crecimiento sustentadas en la productividad. Más si la exportación aprovecha el dólar competitivo.


Recuperar el optimismo requiere consenso y participación activa de todos los sectores de la vida nacional, más de una oposición responsable. La clase política debe reflexionar sobre el papel que le cabe aportando soluciones, consensuando ideas aunque surjan de veredas opuestas, pero sin especulaciones partidarias ni el oportunismo de sembrar el caos.

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