Tienen tres hijos, uno enfermo, ella está embarazada y el fuego los dejó en ruinas

Las llamas se originaron por una fuga de gas que provocó la explosión de una heladera. La familia está devastada.

No les quedó nada. El fuego arrasó con prácticamente todas las pertenencias de la humilde familia. Para ayudarlos, se puede llamar al 2646735082 (Yanina).

 

Micaela Morales (26) y su pareja Carlos Andrada (25) atraviesan una dramática situación. Son humildes y se las arreglan con la ayuda de un plan estatal para mantener a un nene epiléptico de 5 años, otros dos niños de 9 y 3 años y el que está por venir: ella está embarazada de 5 meses. Y a sus complicaciones para poder vivir sumaron una prueba mucho más difícil: un incendio destrozó todo lo que tenían en su casa de cañas, palos y adobes cuando no estaban. Según la dueña de casa, todo se originó por una fuga de gas en la manguera de una garrafa.

El hecho trascendió ayer pero ocurrió en la tarde del pasado jueves, en una precaria construcción de adobe situada en una finca, ubicada en el callejón Zavalla, al Este de Ruta 40, frente a la Escuela Pedro de Valdivia, en Carpintería, Pocito.

Morales había salido a hacer unos trámites a Capital, su marido trabajaba en una plantación de pistacho y los chicos estaban en la casa de una abuela. "Como a las 18 me llamaron para decirme que se había escuchado una explosión y que se estaba prendiendo fuego la casa", contó la mujer. Al parecer, la vivienda no tenía ningún tipo de ventilación y el gas que se fugaba por la manguera de la garrafa hizo desastre cuando tomó contacto con la heladera en funcionamiento. El fuego que empezó en la cocina se extendió rápidamente a toda la vivienda y en pocos minutos la construcción ardía completamente. Los vecinos primero y luego los bomberos llegaron al lugar para apagar las llamas, pero el daño para entonces estaba hecho. La familia perdió prácticamente todo: desde un juego de mesa y sillas que todavía pagan en cuotas hasta los medicamentos del chiquito epiléptico y los estudios del embarazo de Morales, indicó la mujer. Además, gran parte de las paredes y el techo de caña y palos se vino abajo, por lo que se tuvieron que ir de la casa.

"Llegar y ver que no te quedó nada es terrible, sólo nos quedamos con lo puesto. Ver llorar a mis hijos por esto me parte el alma", alcanzó a decir Morales antes de estallar en lágrimas.

 

Mis hijos me decían llorando, nos quedamos sin casa mami
MICAELA MORALES, DAMNIFICADA

 


 

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