Malas noticias para la vitivinicultura

El proceso que ha llevado al Gobierno Nacional a la reducción de los pagos de reintegros a las exportaciones de productos industriales es una medida que claramente afecta a la competitividad de la industria del vino, advirtió el Observatorio Vitivinícola.


Se trata de una reducción de un 66% del monto total pagado en concepto de reintegros a la exportación, de acuerdo a un esquema diferenciado por producto.


Estos estímulos corresponden al reintegro que el Estado hace a los exportadores de los tributos interiores que se pagaron en las distintas etapas de producción y comercialización de bienes nuevos argentinos entre los que se encuentran nacionales (débitos y créditos bancarios, derechos de importación y tasa estadística), provinciales (Ingresos Brutos y Sellos) y municipales (tasa de seguridad e higiene).


 El estudio concluyó que estos impuestos representan un porcentaje mayor al del reintegro recibido.


 La industria vitivinícola solicita disminuir la presión fiscal sobre las exportaciones vitivinícolas.


Como ejemplo, en el caso de los reintegros a las exportaciones del vino fraccionado (de 6% sobre el valor FOB) se concluyó que el porcentaje de impuestos contenidos en el valor promedio FOB es de a 8%, es decir un 2% mayor al reintegro recibido.


 La industria vitivinícola presenta un 65,4% de carga impositiva, en tanto que en la producción primaria esta relación es de 43,4%.


Para el Observatorio a la carga impositiva se suman a otros factores que inciden negativamente en la competitividad del sector con efectos distributivos claramente significativos hacia las bases de la cadena.


Entre ellos se cuentan altos costos de transporte que representan entre un 6% y un 12% del valor FOB, "lo que nos coloca en desventaja con nuestros competidores ya que pueden operar con un costo de transporte hasta del 40% menor en relación al costo de Argentina", indica el reporte. 

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