La frágil armonía que convive puertas adentro en el Gobierno del Alberto Fernández entre el peronismo tradicional, el massismo y el kirchnersimo quedó expuesto de manera brutal después de que el Presidente decidiera apoyar el informe de la ONU que denuncia las violaciones a los derechos humanos en Venezuela.

Este giro de 180 grados en la política exterior que distancia a la Argentina del régimen que encabeza Nicolás Maduro, desató un tembladeral puertas adentro del oficialismo. Es que el

voto del martes a favor del informe elaborado por la alta Comisionada de las Naciones Unidas, Michelle Bachelet, que expuso las violaciones a los derechos humanos en Venezuela, caló hondo entre el kirchnerismo más duro, aliado incondicional de los gobiernos bolivarianos desde la llegada al poder del fallecido Hugo Chávez.

El trabajo de Bachelet que apoyó Argentina, instaba al Gobierno de Nicolás Maduro a "implementar íntegramente" las recomendaciones de la ONU y a apoyar investigaciones "imparciales y transparentes" sobre las "alegaciones de violaciones a los derechos humanos".

El impacto más profundo de la grieta tiene una protagonista excluyente que golpeó fuerte en el corazón de la Cancillería y dejó en off side al Presidente.

La protagonista del revuelo es Alicia Castro, exembajadora en Venezuela y el Reino Unido durante los Gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, una figura muy cercana a la actual Vicepresidenta, que la había nominado para ser la nueva embajadora de Argentina en Rusia y cuyo pliego estaba pendiente de aprobación en el Senado.

Ayer, sin medias tintas, Castro desistió de su postulación a la embajada en Moscú: "Quiero agradecer al Gobierno nacional, en especial a nuestra vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, por haberme honrado con la designación como embajadora en la Federación Rusa", dijo Castro, en una extensa carta difundida en el sitio La García.

En el texto, la exdiputada nacional anunció: "Hoy quiero presentar mi renuncia como embajadora, porque no estoy de acuerdo con la actual política de Relaciones Exteriores". No obstante, aclaró que no se irá del Frente de Todos, al que "el kirchnerismo aportó tanta energía, tantos esfuerzos y la mayoría de los votos".

La palabra "renuncia" usada por Castro para describir su rechazo a la postulación, generó ruido cerca de Alberto Fernández. Replicaron que el Ejecutivo le tenía "planchado" en el Senado su pliego para la aprobación. No obstante, Castro reveló que Alberto la llamó para que desista de su declinación.

"Sí, efectivamente, hemos tenido un intercambio telefónico en donde me pidió que revea la decisión que tomé", dijo Castro, a Radio AM 530. La también exazafata contó que su intercambio telefónico con Fernández "fue muy breve, donde yo le dije que esperaba que le hubiera llegado bien mi carta, porque no estaba segura de los correos electrónicos que lee habitualmente". Castro detalló que le expresó al Presidente que "lamentaba mucho" la decisión del Gobierno de respaldar con su voto el informe de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos en Venezuela, en el marco de la reunión del Consejo que se desarrolló el martes en Ginebra.

La exdirigente gremial agregó que le dijo al mandatario que "no estaba de acuerdo con la política de relaciones exteriores" y que "por lo tanto, no resulta responsable" de su parte tomar el cargo "como embajadora". "Es muy oportuno que diga esto porque el aparatito de las fake news está funcionando desde anoche, cuando por ejemplo (el periodista Luis) Novaresio dijo que el Gobierno me había pedido la renuncia y eso es falso; el Gobierno no me pidió la renuncia en absoluto ni me lo sugirió", agregó.

En respuesta al pedido del jefe de Estado, Castro dijo: "Yo le respondí que si lee mi carta detenidamente va a entender cuáles son los motivos" de la renuncia. "Obviamente que no es sencilla esta decisión porque el cargo tiene desafíos muy importantes, Rusia como sabemos tiene un papel central en la construcción de un mundo multipolar que es a lo que Argentina aspira, no a respetar a una potencia hegemónica como es la pretensión de los EEUU, sino la construcción de un mundo multipolar, de naciones iguales y soberanas y de personas iguales con derecho a la felicidad", consideró.

Bonafini y D"Elía se sumaron a la grieta


También la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, se manifestó y dijo que está "avergonzada del canciller" (Felipe Solá), a quien definió como "un tipo que no sabe dónde está parado ni qué es lo que está representando". "Conozco ese pueblo lo que sufrió y lo que le dio (Hugo) Chávez y conozco a Maduro y conozco lo que está haciendo para sostener ese Gobierno, al que lo quieren sacar. Perdón, Maduro, perdón, pueblo venezolano, perdón por lo que hizo el canciller", recalcó. Por su parte, el dirigente social Luis D"Elía mostró su inquietud por la situación y llegó a anhelar una llamada telefónica de Fernández a Maduro que "ayude a ordenar las cosas". "Sinceramente creo que si hoy hay un llamado telefónico de Maduro y Alberto, seguramente atrás debe estar la mano de Cristina Fernández y de Cuba, esa Cuba revolucionaria que ilumina el continente", señaló y consideró que, "más allá de la bronca", es "el momento de actuar con responsabilidad y respaldar mucho a Cristina".

Repudio de Lavagna a los "autoritarismos"


Roberto Lavagna reapareció y se sumó a la polémica por la condena de Argentina a las violaciones de derechos humanos en Venezuela.

Lacónico pero contundente, el exministro de Economía repudió al régimen de Nicolás Maduro, aunque sin nombrarlo y también se refirió a la indefinición de la gestión del Frente de Todos en torno a la relación con el país que gobierna el chavismo.

"El mundo está experimentando estos días situaciones que deben determinar a Argentina a definir posiciones firmes en el contexto internacional que expresen vocación de pertenecer a un capitalismo competitivo, compatible con la justicia social e irrenunciable respeto a los derechos humanos", lanzó.

El excandidato presidencial y hombre de consulta de Alberto Fernández agregó que Argentina "debe incluirse entre los países que más aboguen por evitar toda forma de autoritarismos y populismos así como fortalecer las políticas de centro basadas en el consenso y el diálogo democrático".