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Historia

La furia del volcán contada por un ingeniero que trabaja a 30 km

Julio Sosa, tiene 59 años y llegó a los 17 a San Juan (aquí tiene sus 2 hijos), y ahora trabaja en un proyecto en Chile, cerca del Calbuco. Contó a DIARIO DE CUYO que le tocó dormir la primera noche con la nube de cenizas encima del campamento de la empresa. Temblores, miedo y un alerta permanente.
Por Redacción Diario de Cuyo 24 de abril de 2015 - 00:00

San Juan, 24 de abril.- El Calbuco se despertó luego de un larguísimo letargo y sacudió la tranquilidad del Sur chileno. Allí, muy cerca de él, a sólo 30 kilómetros, trabaja Julio Sosa, un sanjuanino por adopción, ya que llegó a la provincia a los 17 para estudiar en la Facultad de Ingeniería.



"Dormí la primera noche con la nube encima de mi cabeza. Me dejaron ahí en el campamento, como siempre, pero pedí que me dejaran una camioneta porque si había que salir rápido, necesitaba hacerlo", dijo a Julio a DIARIO DE CUYO.


Si bien se decretó la evacuación 10 kilómetros a la redonda, el campamento donde está Julio que exento de esa medida pero igual rige el alerta roja en la zona.

Julio todavía no sabe si volverá a descansar unos días a Santiago, ya que están suspendidos los vuelos.

"Hay miedo aquí, lógico, pero la gente aquí está relativamente acostumbrada como nosotros los sanjuaninos estamos acostumbrados a los temblores", contó.

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