En Tucumán. Hace días, Milani declaró en Tucumán en el marco de la causa que investiga la desaparición del soldado Alberto Ledo y afirmó que ‘no conocía‘ al conscripto.

 

La designación de César Milani como jefe del Ejército, el 18 de diciembre de 2013, fue posible sólo por la férrea decisión de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, que hizo valer su autoridad para que los senadores oficialistas aprobaran el pliego y soportó que el Centro de Estudios Legales y Sociales le reprochara poner al frente de la institución a un hombre acusado de cometer crímenes de lesa humanidad.


El único respaldo de peso que la entonces presidenta consiguió por esos días fue el de la titular de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, que no dudó en compartir la tapa de la revista de su organización con el militar acusado de haber participado en la represión ilegal. Sin el empuje presidencial, pocos hubieran imaginado que Milani pudiera haber llegado a detentar el grado de teniente general para conducir al Ejército Argentino, cuando está comprometido en causas por delitos de lesa humanidad, justamente en un gobierno que hizo de la reivindicación de los derechos humanos una de sus banderas.


Si bien era un tema sobre el que nadie que integrara el oficialismo hablaba en público, tampoco en privado había quien acertara a encontrar un argumento para explicar las razones del empeño presidencial en concederle ese puesto de poder al militar especializado en el área de Inteligencia.


El oficialismo argumentó que el oficial de Inteligencia no estaba procesado en ninguna de las causas en las que se lo involucraba.


Para apaciguar los ánimos de la bancada, que como pocas veces buscó oponer resistencia a los deseos de la Casa Rosada, el argumento central fue que no se podía desechar el principio de presunción de inocencia y, además, se dijo que quedaba abierta la posibilidad de una posterior destitución del militar si cambiaba su situación judicial. Los temas candentes eran su vinculación con la desaparición del conscripto Alberto Agapito Ledo, la supuesta aplicación de apremios ilegales a Ramón Olivera y a su padre, y su supuesto enriquecimiento ilícito.
Fuente: Télam 

 

Un hombre de Cosquín

 

Milani, quien nació en la ciudad de Cosquín (Córdoba) en 1954, llegó al grado máximo del Ejército, teniente general, en el año 2013, después de haber sido designado Jefe de Estado Mayor General del arma por la expresidenta Cristina Fernández.

En 2008, fue nombrado director general de Inteligencia. Milani quedó expuesto por su posición política ‘nacional y popular‘ cercana al kirchnerismo y fue acusado de montar para el gobierno de Cristina Fernández una ‘SIDE (Secretaría de Inteligencia del Estado) paralela‘.

Al respecto, la diputada Elisa Carrió involucra habitualmente a César Milani como ‘partícipe necesario‘ en la muerte del fiscal Alberto Nisman, mientras que su figura es defendida a rajatabla por la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini.