Otro factor de peso. A parte de la costumbre de los argentinos de esquivarle al usos de los servicios bancarios, Argentina tiene una baja bancarización: Apenas el 50% de la población económicamente activa. 
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Hay un dato bien conocido que preocupa: al menos 4 de cada 10 argentinos trabaja en negro. Sin embargo, un fenómeno no tan notorio, basado en las costumbres locales, preocupa al Gobierno y especialistas en finanzas. Gran parte de los empleados en la economía formal, o de los que reciben haberes en blanco en sus cuentas bancarias, se manejan ‘en gris‘. En la jerga se los conoce como semibancarizados. Son personas que extraen la totalidad del sueldo apenas cobrado y no aprovechan los beneficios que ofrece el sistema bancario. 


Casi 8 de cada 10 argentinos cae bajo esta categoría, según una investigación del Banco Mundial.


Los semibancarizados se cuentan por millones. De hecho, el 12% de los empleados formales no hizo un sólo depósito o extracción en el último año. 


Otro dato: 2 de cada 10 personas con cuenta las tienen sólo para cobrar subsidios. Y en el 76% de esos casos, el hábito es extraer todos los fondos apenas los cobran. 


Las tarjetas de débito y las de crédito, tan de moda por los planes de cuotas, tampoco parecen terminar de seducirlos. Si bien el 44% de los argentinos encuestados dijeron tener tarjeta de débito, sólo el 25,4% hizo algún pago con ella el último año. Y fueron todavía menos los que abonaron con tarjetas de crédito: 23,9%. 


La inclusión financiera es una ventaja no sólo para aquellos que se mueven en la economía informal, sino también para los semibancarizados. Entre otros beneficios, estar 100% bancarizado permite no perder más tiempo en filas para pagar boletas de impuestos y servicios, además de resultar más sencillo y seguro.


Aunque por el momento en la Argentina no existe una ley que promueva la bancarización de manera integral, existen varias medidas adoptadas en los últimos años que apuntaron a la inclusión, entre ellas la devolución de parte del IVA en compras con débito a jubilados y beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y por Embarazo, la Cuenta Gratuita Universal (cuya apertura sólo requiere un DNI), las transferencias sin cargo y la obligación de pagar sueldos en ‘cuentas sueldo‘. 


En este contexto es importante avanzar para que disminuya el número de personas que extrae el dinero de las sucursales bancarias para realizar sus consumos en efectivo. A tal fin, los desafíos son dos: alentar el consumo de pagos electrónicos por parte de las personas bancarizadas e incentivar a los comercios para que acepten estos métodos de pago.


En los últimos meses han surgido varios servicios que incentivan los pagos electrónicos para el consumidor final. Ejemplo de esto es la llamada billetera virtual, que ofrecen empresas como Todo Pago y Mercado Pago. 


La propuesta, que no tiene costo, requiere que el usuario sea una persona física, tenga un mail y una cuenta bancaria. Las empresas también pueden usarla. De esta manera, el usuario lleva su billetera virtual en el smartphone agrupando las tarjetas de crédito y débito en un solo lugar. Otra alternativa es el botón de pago, para que empresas y particulares puedan cobrar vía internet de manera veloz y sencilla.


La realidad indica que los comerciantes, en especial los pequeños, prefieren recibir sus cobros en efectivo. De hecho, es habitual encontrar en los comercios carteles que indican que hay montos mínimos para abonar con tarjetas de crédito o débito.


En otros casos, directamente solo se aceptan pagos en efectivo o, aunque sea una práctica ilícita, manejan varias listas de precio, de manera tal que abonando en efectivo se obtiene un descuento. Los comerciantes alegan que las comisiones que deben abonar a bancos y tarjetas de créditos son demasiado elevadas.Como consecuencia de esta situación, el Estado debe incurrir en costos vinculados con la emisión y transporte de billetes. Los usuarios se pierden de los beneficios de operar en el circuito formal de las finanzas. Y se vuelve muy difícil disminuir el volumen de comercio informal.


El desarrollo tecnológico ya está disponible, es cuestión de que el Estado avance en sus políticas para derribar las barreras de entrada y que las organizaciones de todo tipo trabajen para concientizar a la población con respecto a los beneficios de realizar pagos a través de cualquier método, excepto el efectivo.