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Baja natalidad en Argentina: por qué cada vez se tienen menos hijos y que factores influyen, según especialistas

La fecundidad cayó a 1,2 hijos por mujer en 2024. Un nuevo estudio muestra que detrás del descenso conviven cambios culturales con dificultades económicas, laborales, de vivienda y cuidado.

Por Redacción Diario de Cuyo 14 de agosto de 2026 - 12:13

Argentina atraviesa una transformación demográfica que se aceleró durante la última década: cada vez nacen menos chicos y las familias son más pequeñas. La tasa global de fecundidad llegó a 1,2 hijos por mujer en 2024, muy por debajo de los 2,1 considerados como nivel de reemplazo generacional en ausencia de migraciones.

Pero detrás de esa cifra aparece una pregunta más compleja: ¿los argentinos realmente quieren tener menos hijos o existen condiciones que están impidiendo concretar esos proyectos familiares?

La primera Encuesta Nacional de Intenciones Reproductivas, realizada por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en Argentina junto con Voices!, aporta una respuesta que evita reducir el fenómeno a una sola causa. El relevamiento indica que una parte de la población efectivamente está modificando sus proyectos de vida, aunque también hay muchas personas que quisieran tener más hijos y no pueden hacerlo por obstáculos económicos, laborales, habitacionales o vinculados con las tareas de cuidado.

Una caída que se aceleró durante la última década

El cambio no ocurrió de un año para otro. Según un informe del INDEC sobre las transformaciones de la población argentina, luego de una caída a mediados de los años 90, la fecundidad se mantuvo durante aproximadamente dos décadas en un promedio cercano a 2,4 hijos por mujer. Desde 2015, sin embargo, comenzó un descenso más pronunciado.

En 2017, la tasa global de fecundidad todavía estaba en torno a los 2,1 hijos por mujer, es decir, cerca del nivel de reemplazo. Para 2022 había descendido a 1,4 y los datos incluidos en el nuevo informe de UNFPA la ubican en 1,2 en 2024.

El fenómeno, además, se extiende prácticamente por todo el mapa argentino. El INDEC determinó que en 2022 todas las jurisdicciones del país se encontraban por debajo del nivel de reemplazo, cuando a comienzos de este siglo la mayoría todavía lo superaba, con la excepción de la Ciudad de Buenos Aires.

Entre los cambios que explican esa evolución, el organismo estadístico identifica un mayor acceso a información y métodos anticonceptivos, la postergación de la maternidad hacia edades más avanzadas y una reducción de la fecundidad en prácticamente todos los grupos etarios, especialmente entre las mujeres menores de 20 años.

¿Por qué los argentinos tienen menos hijos?

El nuevo estudio de UNFPA introduce un dato central para responder esa pregunta: el 57% de las personas de entre 18 y 45 años todavía no alcanzó la cantidad de hijos que desearía tener si no existieran limitaciones. Es decir, en más de la mitad de ese grupo existe una distancia entre el proyecto reproductivo y lo que finalmente pudo concretarse.

Las dificultades económicas y vinculadas con los cuidados aparecen con particular peso. De acuerdo con la encuesta, esas condiciones explican el 62% de los casos en los que las personas tuvieron menos hijos de los que deseaban. El costo de mantener una familia, la inestabilidad laboral, las dificultades para acceder a una vivienda y la organización de las tareas de cuidado forman parte de un escenario que condiciona la decisión.

Esto no significa que no exista también una transformación cultural. Las nuevas generaciones muestran una relación diferente con la maternidad y la paternidad, con mayor espacio para otros proyectos personales, profesionales o de pareja.

La encuesta muestra, por ejemplo, que dos de cada diez mujeres de entre 18 y 24 años manifiestan que no quieren tener hijos. Al mismo tiempo, el modelo tradicional de una familia con dos hijos continúa siendo el ideal más elegido: el 34% de los consultados señaló esa cantidad como su preferencia.

La aparente contradicción resume parte del fenómeno: mientras existe un sector que decide voluntariamente no ser padre o madre, otro grupo importante sí quisiera ampliar su familia pero considera que no tiene las condiciones para hacerlo.

Anticoncepción, autonomía y nuevas decisiones familiares

La investigación también incorporó preguntas sobre salud sexual y reproductiva. El 92% de los encuestados afirmó conocer métodos anticonceptivos, aunque el 22% señaló que alguna vez no pudo utilizar el método que había elegido.

Además, casi cuatro de cada diez mujeres manifestaron haber atravesado dificultades para decirle “no” a su pareja ante relaciones sexuales que no deseaban. Para UNFPA, estos indicadores muestran que las decisiones reproductivas están atravesadas no solamente por el dinero, sino también por cuestiones sanitarias, de género, autonomía personal y organización de los vínculos.

El relevamiento se realizó entre enero y febrero de 2026, mediante cuestionarios online autoadministrados, y participaron 1.515 personas de entre 18 y 70 años de todas las regiones del país. La muestra se diseñó tomando como referencia parámetros poblacionales del Censo 2022 y fue ponderada por nivel educativo.

El estudio es particularmente relevante porque no plantea la baja natalidad únicamente desde la preocupación por sumar nacimientos. La posición de UNFPA es que la discusión debería centrarse en si las personas pueden elegir libremente tener hijos, cuántos y en qué momento, sin que condiciones externas terminen definiendo esa decisión.

Qué puede pasar con la población argentina

Una fecundidad persistentemente baja no significa que Argentina vaya a perder población de manera inmediata. La evolución demográfica también depende de la mortalidad, la esperanza de vida y los movimientos migratorios. Sin embargo, el cambio ya modifica progresivamente la estructura de edades.

Las últimas proyecciones del INDEC anticipan que el crecimiento de la población será mucho más lento durante las próximas décadas. Mientras entre 2001 y 2020 la población aumentó a un ritmo promedio de alrededor del 1,06% anual, para el período 2022-2040 se proyecta un crecimiento medio de apenas 0,16% por año.

Al mismo tiempo, la combinación entre menos nacimientos y una mayor esperanza de vida conduce hacia una población progresivamente más envejecida, un proceso con efectos futuros sobre el mercado laboral, el sistema previsional, la educación, la salud y las políticas de cuidado.

El INDEC contempla la posibilidad de un leve repunte de la fecundidad hacia mediados de la década de 2030, asociado en parte a mujeres que postergaron la maternidad y podrían tener hijos a edades más avanzadas. Sin embargo, el propio organismo advierte que existe incertidumbre sobre esa proyección porque la velocidad de los cambios demográficos observados en los últimos años es todavía reciente.

Argentina comparte esta tendencia con otros países de la región, como Chile, Uruguay y Brasil, aunque el descenso argentino fue particularmente rápido durante los últimos años.

Así, detrás del dato de 1,2 hijos por mujer hay una transformación que excede las estadísticas. Hay personas que eligen no tener hijos, otras que deciden postergar la maternidad o paternidad y muchas que aseguran querer una familia más grande pero encuentran obstáculos para concretarla. La pregunta sobre por qué nacen menos chicos en Argentina, entonces, no tiene una única respuesta: se cruzan economía, trabajo, vivienda, cuidados, cambios culturales, autonomía y nuevas formas de pensar la familia.

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