Frente a los rigores del clima patagónico, donde la prioridad es hacer frente a las bajas temperaturas, una alternativa ecológica gana terreno con fuerza. Se trata de la bioarquitectura desarrollada por Emanuel Rocha Aravena (Ema) y Rodolfo García Núñez (Fito), dos especialistas que levantan viviendas sustentables combinando adobe, madera, piedra, arcilla y lana de oveja como aislante térmico natural.
Construir más barato y sustentable: la innovadora técnica de dos bioarquitectos en la cordillera argentina
Un proyecto basado en la sustentabilidad que empezó en la Patagonia ya se extendió por todo el país y llegó a Chile.
El proyecto, radicado inicialmente entre las localidades chubutenses de Trevelin y Lago Puelo, ya se expandió por distintos puntos del país e incluso llegó a Chile. Su propuesta no solo apunta a reducir el impacto ambiental, sino que ofrece un alivio financiero clave para quienes buscan levantar su hogar.
Un ahorro rotundo en materiales
Uno de los principales atractivos de este sistema constructivo es su costo accesible frente a la crisis de los insumos tradicionales. Según destacan los creadores, el valor en materiales de la bioconstrucción es notablemente más económico que los elementos que se compran en el circuito comercial estándar.
Presupuesto competitivo: En líneas generales, las viviendas terminadas con tipologías estándar se ubican un tercio más abajo que los valores del mercado convencional.
Economía circular: Los insumos se adquieren a productores y cooperativas regionales (como la lana de oveja para la aislación de muros, techos y pisos elevados), fomentando el desarrollo de la economía local y reduciendo la huella de carbono.
Cómo son las casas de adobe y lana de oveja
Lejos de tratarse de construcciones precarias, las viviendas de Ema y Fito implementan técnicas milenarias aggiornadas a la arquitectura bioclimática actual, como el adobe enquinchado:
Inercia térmica: Los muros de tierra y adobe acumulan el calor solar durante el día y frenan drásticamente la pérdida de temperatura hacia el interior durante las noches heladas.
Aislación de vanguardia: La incorporación de lana de oveja funciona como un escudo térmico altamente eficaz que complementa el diseño orientado al aprovechamiento pasivo de la luz solar.
Bajo mantenimiento y durabilidad: Mediante revestimientos protectores y diseños adaptados a la exposición ambiental, las estructuras aseguran una larga vida útil con mínima exigencia de reparaciones.
Rescate de oficios y mano de obra local
El éxito de la propuesta también radica en su enfoque comunitario. En las obras se revalorizan antiguos oficios de la cordillera —como el trabajo de adoberos, estuqueros y tejueleros—, promoviendo además la conformación de cooperativas de trabajo que integran activamente la mano de obra de la zona.
Con más de una decena de viviendas ya finalizadas y nuevos proyectos en marcha, la bioarquitectura patagónica demuestra que es posible conjugar confort, diseño contemporáneo, respeto por el medio ambiente y un ahorro financiero sustancial.