Cada 4 de septiembre Argentina celebra el Día Nacional de la Historieta, una jornada dedicada a reconocer a dibujantes, guionistas y personajes que ayudaron a construir una de las expresiones más características de la cultura popular nacional. Desde el humor hasta la ciencia ficción, muchas de aquellas creaciones terminaron atravesando generaciones y fronteras.
Día de la Historieta Argentina: por qué se celebra hoy y los personajes que marcaron generaciones
La fecha recuerda la aparición de la revista Hora Cero Semanal en 1957 y homenajea a una tradición cultural que dejó figuras reconocidas dentro y fuera del país.
La elección del día tiene un origen preciso. El 4 de septiembre de 1957 salió a la calle el primer número de Hora Cero Semanal, revista de Editorial Frontera dirigida por Héctor Germán Oesterheld, que se convertiría en una publicación fundamental para el desarrollo de la historieta argentina.
En aquellas páginas comenzaron a publicarse obras que dejarían una huella profunda, entre ellas El Eternauta, escrita por Oesterheld y dibujada por Francisco Solano López. También tuvieron presencia historias como Ernie Pike y Randall, The Killer, en una etapa especialmente fértil para el género.
Aunque la historieta argentina tenía antecedentes desde finales del siglo XIX —con publicaciones como Caras y Caretas—, aquel lanzamiento de 1957 quedó como símbolo de una época en la que el género alcanzó enorme popularidad. La celebración comenzó a ser impulsada por autores, lectores, editores y especialistas en 2005 y finalmente fue establecida oficialmente en 2010 mediante la Ley 26.652.
Los personajes que quedaron en la cultura popular
Mafalda
Creada por Joaquín Salvador Lavado, Quino, Mafalda comenzó a publicarse en 1964. Detrás de la apariencia de una niña curiosa aparecía una mirada crítica sobre la política, la desigualdad, la paz, las guerras y las contradicciones del mundo adulto. Su alcance trascendió rápidamente la Argentina y la convirtió en uno de los personajes nacionales de mayor reconocimiento internacional. damela pero sin cambiar los rasgos de los personajes, que respete la forma de los personajes como la imagen de referencia
Juan Salvo, El Eternauta
Si existe una obra inevitable al hablar del 4 de septiembre es El Eternauta. Su protagonista, Juan Salvo, es un hombre común que intenta sobrevivir junto con familiares y amigos a una misteriosa nevada mortal que antecede una invasión extraterrestre sobre Buenos Aires. Su traje protector y su máscara terminaron convirtiéndose en una de las imágenes más reconocibles de la historieta nacional.
La obra de Oesterheld y Solano López también consiguió algo particular: colocar una aventura de ciencia ficción en escenarios cotidianos de la Argentina, con Buenos Aires como territorio central de la historia.
Patoruzú
Mucho antes de Mafalda o El Eternauta apareció Patoruzú, creado por Dante Quinterno. Debutó en 1928 y su popularidad fue creciendo hasta conseguir su propia publicación y transformarse en un verdadero fenómeno editorial.
El personaje quedó asociado a valores como la generosidad, la fortaleza y la justicia y fue uno de los grandes protagonistas de la etapa en la que las revistas de historietas alcanzaban tiradas masivas en Argentina.
Inodoro Pereyra
Con el sello inconfundible de Roberto Fontanarrosa, Inodoro Pereyra apareció en 1972 en la revista cordobesa Hortensia. Nació como una parodia del gaucho tradicional y, con los años, desarrolló un universo propio cargado de juegos de palabras, absurdo, ironía y observaciones sobre la sociedad argentina.
A su lado estaba Mendieta, su inseparable perro parlante, con quien protagonizó diálogos y situaciones que se volvieron clásicos del humor gráfico nacional.
Clemente
Caloi creó a Clemente en 1973 como un personaje secundario de Bartolo, el maquinista, pero su popularidad fue tan grande que terminó desplazando al protagonista original y consiguió una tira propia.
Sin brazos y con su particular cuerpo a rayas, Clemente utilizó el humor para hablar de política, sociedad y, especialmente, fútbol. Durante el Mundial de Argentina 1978 protagonizó incluso una recordada batalla humorística en defensa de los papelitos que los hinchas arrojaban desde las tribunas.
Una tradición que sigue vigente
La historieta argentina no terminó con aquellos grandes clásicos. Autores contemporáneos como Liniers, Sole Otero, Juan Sáenz Valiente, Salvador Sanz y Diego Agrimbau, entre muchos otros, continúan ampliando el género a través de nuevos estilos, editoriales independientes, fanzines, ferias y formatos digitales.
Buenos Aires incluso cuenta con un Paseo de la Historieta, donde esculturas de Mafalda, Patoruzú, Isidoro Cañones, Super Hijitus, Clemente y otros personajes recuerdan hasta qué punto aquellas figuras dejaron de pertenecer únicamente al papel para convertirse en parte de la identidad cultural argentina.
Así, cada 4 de septiembre no se celebra únicamente un formato artístico. Se recuerda una forma profundamente argentina de contar historias, hacer humor, cuestionar la realidad e imaginar otros mundos.