En el sistema judicial y de protección infantil, la adopción suele estar ligada a proyectos de futuro: la expectativa de una habitación propia, el primer día de escuela o años de caminata compartida. Sin embargo, un reciente caso registrado en San Juan obligó a replantear la matriz del sistema para dar respuesta a una urgencia de otra índole: dar contención afectiva y respaldo legal en la etapa final de la vida.
El gesto de amor más desgarrador en San Juan: adoptaron a un bebé gravemente enfermo para que no se fuera sin nombre
Frente a un diagnóstico irreversible y en un plazo sin precedentes de apenas cuatro semanas, el Estado articuló una red de urgencia para garantizarle el derecho a la identidad y al afecto de una familia a un recién nacido.
La historia comenzó en las salas del Hospital Rawson, donde un bebé de apenas cuatro meses permanecía internado desde su nacimiento debido a un cuadro de salud sumamente delicado, agravado por un contexto de origen marcado por extrema vulnerabilidad social. Tras la renuncia de la progenitora y la intervención de los organismos de niñez, la Justicia declaró formalmente la situación de adoptabilidad.
Fue en ese escenario hospitalario donde una pareja inscripta en el Registro Único de Adopción (RUA) decidió dar un paso que desafía las dinámicas habituales de la adopción: acompañar el proceso sin importar la brevedad del tiempo disponible.
Una red institucional en tiempo récord
Ante la complejidad del cuadro médico, los plazos que habitualmente demandan meses o años debieron reducirse a días. La urgencia médica movilizó un trabajo coordinado entre la Oficina Judicial de Familia, la jueza Marianela López, la Asesoría Oficial, el Ministerio Público Fiscal, el Hospital Rawson, el Registro Civil y Casa Cuna.
Durante septiembre, el juzgado otorgó la guarda con fines de adopción, medida que permitió de inmediato incluir al niño en la obra social de la pareja para agilizar estudios y cobertura de salud. Pero cuando el estado clínico del menor se agravó hacia un cuadro calificado como gravísimo e irreversible en la Terapia Intensiva Pediátrica, la pareja realizó una presentación de urgencia.
El pedido no buscaba solo formalizar un trámite, sino garantizar un derecho fundamental: que el pequeño tuviera legalmente una familia, un nombre y el apellido de quienes decidieron ser sus padres en el momento más crítico.
El valor de la identidad en los cuidados paliativos
Con dictámenes favorables de la Asesoría Oficial y la Fiscalía, la jueza dictó la adopción plena y ordenó al Registro Civil la emisión inmediata de una nueva partida de nacimiento. La resolución también otorgó las facultades legales necesarias para que los padres pudieran realizar los trámites de despedida.
Aunque el fallecimiento del bebé ocurrió a los pocos días de concretado el trámite, el caso sienta un precedente de humanidad e integración institucional en la provincia. Demuestra que, más allá de la asistencia médica o la custodia estatal, la protección integral del niño abarca también la garantía de su identidad y la contención afectiva en cada etapa de la vida.