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MALVINAS

Malvinas: Reino Unido confirmó que tendrá la última palabra sobre nuevas licencias petroleras

Londres estableció que cualquier nuevo permiso para explorar o explotar hidrocarburos deberá contar con el consentimiento del canciller británico. La definición se conoce en plena escalada con Argentina por el proyecto Sea Lion.

Por Redacción Diario de Cuyo 3 de octubre de 2026 - 17:49

La disputa por los recursos naturales alrededor de las Islas Malvinas sumó un nuevo capítulo. El Gobierno del Reino Unido confirmó ante el Parlamento británico que cualquier nueva licencia para explorar o explotar petróleo y gas deberá contar con la autorización del secretario de Estado de Asuntos Exteriores, lo que deja en manos de Londres la instancia final de aprobación de futuros permisos.

La precisión fue realizada por Lord Wood of Anfield, subsecretario parlamentario de Estado del Foreign Office, en respuesta a una consulta formulada por el conservador Lord Moynihan y contestada oficialmente el 1° de octubre. El funcionario indicó que la administración británica de las islas mantiene las competencias regulatorias y ambientales, pero que las nuevas licencias necesitan además el consentimiento del Gobierno británico.

Una respuesta similar ya había sido proporcionada en septiembre ante la Cámara de los Comunes. Allí, el Foreign Office señaló que, al decidir sobre nuevas licencias de hidrocarburos, el secretario de Estado debe actuar conforme a la legislación vigente en las islas. Londres aclaró además que su política interna sobre licencias de petróleo y gas no se aplica directamente al archipiélago.

Qué significa la decisión para Sea Lion

La aclaración británica adquiere relevancia por el avance del proyecto Sea Lion, ubicado a unos 220 kilómetros al norte de las islas y operado por Navitas Petroleum, que posee el 65%, junto a Rockhopper Exploration, con el 35%. Las compañías proyectan comenzar la producción de petróleo en marzo de 2028.

Sin embargo, la respuesta parlamentaria se refiere específicamente a nuevas licencias y no permite establecer qué intervención tuvo el secretario de Estado británico en los permisos que Sea Lion ya posee. El Foreign Office evitó referirse a autorizaciones particulares y sostuvo que la administración isleña siguió sus propios procedimientos, incluido el análisis ambiental.

A fines de septiembre, además, la administración británica de las islas prorrogó por cinco años las licencias offshore actualmente vigentes, con posibilidad de extensiones adicionales si las empresas cumplen determinadas condiciones de trabajo.

La tensión con Argentina por la explotación petrolera

La definición de Londres llega mientras el Gobierno argentino intensifica su estrategia contra la explotación hidrocarburífera en áreas marítimas cuya soberanía reclama. En septiembre, la Casa Rosada avanzó con procedimientos sancionatorios contra 45 personas y empresas vinculadas con actividades petroleras en las islas y reglamentó el régimen de sanciones previsto en la Ley 26.659.

Además, el Juzgado Federal de Río Grande dictó una medida cautelar dirigida a Rockhopper y Navitas para que se abstengan de determinadas actividades vinculadas a Sea Lion mientras se tramita una acción preventiva por un eventual daño ambiental y a la soberanía argentina.

El Ejecutivo argentino también inició el procedimiento previsto en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR) con la intención de llevar la controversia a un arbitraje internacional y solicitar medidas provisionales contra el avance del proyecto.

Argentina sostiene que las actividades hidrocarburíferas realizadas sin su autorización en las áreas en disputa son ilegítimas y cita, entre otros argumentos, resoluciones de Naciones Unidas sobre la controversia de soberanía. Reino Unido rechaza esa posición y sostiene que los habitantes de las islas tienen derecho a administrar y desarrollar sus recursos naturales como parte del principio de autodeterminación.

La confirmación de que Londres deberá intervenir en las futuras licencias petroleras agrega así un nuevo elemento a una disputa que volvió a escalar durante las últimas semanas y que tiene a Sea Lion como uno de sus principales focos.

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