Las playas de Quequén amanecieron este sábado bajo un manto blanco que transformó el paisaje costero en un escenario irreal, como sacado de El Eternauta. Tras el azote de un potente ciclón extratropical, una densa capa de espuma marina cubrió kilómetros de arena, sorprendiendo a los habitantes.
No es "El Eternauta": invasión de espuma marina en la costa argentina
El inusual fenómeno ocurrió este sábado en las playas de Quequén, tras el paso de un intenso ciclón extratropical que golpeó la costa bonaerense el viernes.
El temporal en Quequén
El temporal del viernes por la noche no solo dejó ráfagas extremas y olas de hasta siete metros, sino que preparó el terreno para un espectáculo que muchos vecinos, con décadas de residencia en la zona, calificaron como inédito. La espuma, que llegó a alcanzar un metro de altura en ciertos tramos y fue desplazada por el viento hacia las calles linderas. Un fenómeno natural de dimensiones históricas e impacto visual absoluto.
Las imágenes viralizadas en redes sociales evocaron inevitablemente el escenario de la famosa historieta de Oesterheld, aunque, afortunadamente, esta "nieve" no es letal ni tóxica.
El fenómeno: materia orgánica y agitación
El fenómeno tiene una explicación científica. Se trata de un proceso natural resultante de la agitación intensa de materia orgánica -principalmente proteínas y lípidos derivados de microalgas desintegradas- que actúa como un tensioactivo o "detergente" natural.
Al romperse las olas con la violencia característica del reciente ciclón, el aire se mezcla con estos compuestos orgánicos, creando las burbujas que forman la masa blanca. La combinación de marejadas extraordinarias, vientos de 43 km/h y una acumulación de lluvias que ya supera los 500 milímetros en lo que va del año, generó las condiciones perfectas para esta invasión espumosa.
Aunque el Servicio Meteorológico Nacional mantiene la alerta amarilla y las autoridades recomiendan precaución, el fenómeno ha regalado postales únicas. Lejos de representar un peligro para la salud, la espuma de Quequén es un recordatorio de la fuerza y la capacidad de asombro que guarda el océano tras sus tormentas más feroces.