ver más
Aquarium

Polémica en el ex Aquarium de Mar del Plata: tasaron cuatro pingüinos en US$40.000 para pagar deudas

El histórico parque cerró en 2025 y luego quebró. Ahora, cuatro pingüinos saltarrocas fueron tasados mientras la Justicia define su destino.

Por Redacción Diario de Cuyo 25 de agosto de 2026 - 14:04

El cierre del Aquarium de Mar del Plata sumó un nuevo capítulo que volvió a generar polémica. Cuatro pingüinos saltarrocas que permanecen en las antiguas instalaciones fueron valuados en US$40.000 en total por la sindicatura que administra la quiebra de Plunimar S.A., la empresa que explotaba el complejo.

La cifra figura en un informe presentado dentro del expediente judicial: los cuatro ejemplares de la especie Eudyptes chrysocome fueron tasados en $56,8 millones, tomando un dólar de $1.420. Esa valuación los incorpora al patrimonio susceptible de ser liquidado para obtener recursos con los cuales afrontar obligaciones pendientes.

Pero existe una aclaración clave: los pingüinos todavía no fueron vendidos, no hay un comprador confirmado y el precio solo tendría validez si aparece una institución del exterior interesada y se consiguen las autorizaciones correspondientes. Si esa operación no prospera, el valor dejaría de computarse como ingreso esperado dentro de la quiebra.

Por qué cerró el Aquarium y cómo terminó en quiebra

El Aquarium había abierto en 1993 sobre un predio costero próximo al Faro de Punta Mogotes y durante más de tres décadas se convirtió en una de las atracciones turísticas más conocidas de Mar del Plata.

La historia comenzó a cambiar cuando venció el contrato de alquiler de las tierras. El acuerdo original había terminado en 2022 y luego se sucedieron extensiones temporales, hasta que The Dolphin Company, grupo mexicano que controlaba Plunimar, no logró alcanzar un nuevo acuerdo con los propietarios del terreno.

La familia propietaria decidió destinar las tierras a otros proyectos y el parque cerró definitivamente sus puertas el 31 de marzo de 2025.

Sin ingresos provenientes de las entradas y con deudas acumuladas, la situación financiera empeoró durante los meses siguientes. En enero de 2026 Plunimar entró en cesación de pagos y el 20 de febrero el Juzgado Nacional en lo Comercial N°20, a cargo del juez Eduardo Malde, declaró su quiebra directa.

Desde entonces, el destino de los animales pasó a depender de la Justicia: no pueden ser vendidos, donados ni trasladados sin autorización judicial.

El histórico Aquarium de Mar del Plata cerró sus puertas en 2025, luego de más de tres décadas de actividad.

Cuatro tienen precio y otros 55 esperan una definición

Actualmente permanecen en el ex Aquarium 59 pingüinos. Además de los cuatro saltarrocas tasados, hay 53 pingüinos magallánicos y dos ejemplares rey.

Estos últimos no tienen una valuación económica asignada y, según las alternativas planteadas durante el proceso judicial, la intención es relocalizarlos o donarlos a establecimientos especializados. Entre los destinos evaluados aparecieron Fundación Temaikén, Bioparque Batán y Fundación Bubalcó Patagonia.

La conservación de los animales, mientras tanto, requiere que parte de la estructura del antiguo parque siga funcionando. Unos 12 trabajadores permanecen en el lugar para ocuparse de su alimentación, sanidad y seguridad. De acuerdo con estimaciones incorporadas al expediente, sostener ese funcionamiento representa alrededor de $54,8 millones mensuales.

Es precisamente esa falta de recursos la que explica que la sindicatura busque convertir algunos bienes de la empresa en dinero para afrontar gastos y responder frente a acreedores.

El antecedente de los diez delfines vendidos a Egipto

La discusión no comenzó con los pingüinos. A fines de 2025, diez delfines nariz de botella fueron vendidos y trasladados a un acuario de Hurghada, Egipto, por alrededor de US$800.000.

Según consta en el proceso, parte de ese dinero fue utilizada para pagar salarios y mantener el cuidado de los animales que todavía quedaban en Mar del Plata.

También hubo otras reubicaciones. Los lobos marinos que permanecían en el complejo fueron posteriormente trasladados a Mundo Marino, mientras distintos ejemplares de otras especies terminaron en instituciones como Temaikén, Bioparque Batán y otros centros.

Los intentos de encontrar destino para los pingüinos tampoco son nuevos. Durante los últimos meses se analizaron propuestas de acuarios de distintos países, aunque varias alternativas quedaron truncas por las regulaciones internacionales que intervienen en el traslado y comercialización de fauna.

Diez delfines que permanecían en el ex Aquarium de Mar del Plata fueron vendidos y trasladados a un acuario de Egipto tras el cierre del complejo.

Por qué la tasación generó polémica

La controversia excede el precio de US$40.000. El debate de fondo pasa por si los animales deben ser tratados como parte de los activos comerciales de una empresa quebrada o si su destino debe resolverse exclusivamente mediante criterios de conservación y bienestar animal.

La Fundación Fauna Argentina ya había presentado un planteo contra la eventual comercialización de la fauna del Aquarium. La organización cuestionó que los animales fueran considerados activos y pidió evaluar alternativas de liberación mediante protocolos científicos. También invocó la Ley Nacional de Conservación de la Fauna 22.421 para cuestionar eventuales ventas. Esa es la postura de la organización y no constituye una resolución judicial sobre la legalidad de las operaciones.

Especialistas y responsables del predio, en cambio, han advertido que muchos de los ejemplares nacieron en cautiverio o llegaron siendo muy pequeños, por lo que una liberación directa podría poner en riesgo su supervivencia y requeriría evaluaciones específicas.

En abril, además, una inspección realizada por personal de la Policía Ecológica bonaerense después de denuncias sobre las condiciones del lugar concluyó que los animales se encontraban en buen estado, sin lesiones ni signos de descuido, y que el sector de los pingüinos estaba limpio.

Así, a casi un año y medio del cierre, el Aquarium continúa existiendo de una manera inesperada: sin visitantes y atravesado por una quiebra, pero todavía con trabajadores y decenas de animales esperando un destino definitivo. Ahora, cuatro pingüinos tienen incluso un precio fijado sobre el papel, mientras la Justicia deberá determinar si finalmente pueden ser vendidos al exterior o si también terminarán reubicados en una institución especializada.

Temas
Seguí leyendo