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Polémica

Venta de carne de burro: qué dice el Código Alimentario Argentino y qué aporta desde lo nutricional

Entre la polémica cultural y el debate nutricional

16 de abril de 2026 - 09:20

El inicio de la comercialización de carne de burro en una carnicería de Córdoba, a un precio de 7.500 pesos el kilo, generó un fuerte debate en torno a su incorporación al mercado argentino. La propuesta sorprendió por su bajo costo en comparación con la carne vacuna, que ronda los 15.000 pesos, y por el interés que despertó: la mercadería se agotó en un solo día.

Según el Código Alimentario Argentino, la carne de burro está contemplada dentro de las carnes de consumo no habitual, junto con la de caballo y otros animales de caza. La normativa establece que cualquier carne puede ser consumida siempre que cumpla con los controles sanitarios de crianza, faena y distribución.

Desde el punto de vista nutricional, la carne de burro presenta ventajas: es magra, sin grasa intermedia, contiene proteínas de alto valor biológico, es rica en vitamina B12 y hierro hemínico, y aporta ácidos grasos esenciales comparables a los del pescado. Estas características la convierten en una alternativa saludable frente a cortes tradicionales de vaca o cerdo.

El productor Julio Cittadini, impulsor de la iniciativa en Chubut, defendió la propuesta como una opción productiva y no como una respuesta a la crisis económica. Incluso anticipó una degustación abierta para medir la aceptación social, similar a lo que ocurre con el carnero en algunas regiones.

No obstante, el debate excede lo técnico y lo nutricional: en Argentina, el burro y el caballo son vistos como animales de carga, deportivos o de compañía, lo que genera resistencia cultural a su consumo. Además, se utilizan en terapias como la equinoterapia, lo que refuerza su rol social más allá de lo alimentario.

La polémica se instala en un contexto de precios elevados en la carne vacuna y cambios en los hábitos de consumo. Mientras algunos especialistas sostienen que la carne de burro podría ser competitiva comercialmente, otros remarcan que la barrera cultural será difícil de superar.

En definitiva, la carne de burro aparece como una alternativa posible desde lo nutricional y lo productivo, pero enfrenta un desafío mayor: la aceptación social en un país donde los équidos forman parte de la identidad cultural más que de la mesa familiar.

Desde el punto de vista nutricional, la carne de burro presenta características destacables:

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