Después de una tarde atravesada por el fuego y el viento Zonda, la solidaridad comenzó a multiplicarse en Pocito. Vecinos, instituciones educativas, Cáritas y distintas organizaciones pusieron en marcha campañas para acompañar a las familias alcanzadas por el incendio que arrasó viviendas en la zona de calle Alfonso XIII.
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El incendio dejó 20 viviendas afectadas y alrededor de 70 damnificados. Cáritas, escuelas, uniones vecinales y particulares comenzaron a reunir alimentos, agua, ropa y elementos básicos.
El balance conocido este jueves refleja la magnitud del desastre: 10 casas quedaron completamente destruidas y otras 10 sufrieron importantes daños estructurales, mientras alrededor de 70 personas resultaron damnificadas. En las viviendas con pérdidas totales, las llamas consumieron muebles, electrodomésticos, documentación, ropa, vehículos y prácticamente todo lo que había en su interior.
El incendio comenzó durante la tarde del miércoles en sectores de pastizales próximos a calle 11 y Alfonso XIII. Las fuertes ráfagas de Zonda y la baja humedad aceleraron el avance de las llamas hacia zonas habitadas y complicaron durante horas el trabajo de Bomberos.
Cáritas abrió una campaña para acompañar a los damnificados
Una de las primeras redes que se activó fue Cáritas de la Parroquia Santa Bárbara de Pocito, que inició una colecta destinada especialmente a quienes sufrieron pérdidas por el incendio.
En una primera etapa, la institución solicitó principalmente agua mineral y alimentos enlatados, aunque la campaña continuará adaptándose a las necesidades que aparezcan durante los próximos días. El párroco José Cardozo, referente de Cáritas en la zona, explicó que la intención es sostener el acompañamiento mientras las familias comienzan a reconstruir su vida cotidiana.
Quienes quieran colaborar pueden hacerlo a través de:
- Alias para aportes: Tagore.mp
- Contacto: 264 403-3115
- Necesidades iniciales: agua mineral y alimentos enlatados.
Vecinos y escuelas también comenzaron a juntar ayuda
La respuesta solidaria se extendió rápidamente a otros puntos de Pocito.
Para las familias de Alfonso XIII se organizó una colecta que recibe agua potable, alimentos no perecederos, frazadas, ropa para distintas edades y colchones. Las donaciones pueden acercarse a la Unión Vecinal Larman, ubicada en 12 de Octubre 765, entre las 8 y las 14. Para coordinar también está disponible el teléfono 264 433-935, a nombre de Gabriel Quiroga.
La Escuela Pedro Álvarez se convirtió en otro punto de recepción. Allí están reuniendo:
- Alimentos no perecederos y agua.
- Ropa y calzado en buen estado.
- Colchones, frazadas y ropa de cama.
- Artículos de higiene personal y limpieza.
También hubo movimientos solidarios desde otras uniones vecinales. En Villa Unidas, por ejemplo, vecinos organizaron alimentos, ropa, calzado y abrigo, prepararon comida caliente y hasta reunieron nylon para cubrir provisoriamente sectores de viviendas dañadas.
El día después, entre las cenizas y la reconstrucción
Este jueves, el escenario en la zona más golpeada mostró otra cara de la emergencia. Mientras algunas familias regresaban a sus terrenos para intentar recuperar aquello que pudiera haberse salvado, equipos provinciales, municipales, organizaciones sociales y Cáritas comenzaron a relevar necesidades y distribuir asistencia.
El Ministerio de Familia y Desarrollo Humano, junto con Defensa Civil y Bomberos, entregó colchones, frazadas, almohadas y alimentos, mientras se analiza cómo continuar con la asistencia habitacional para las familias cuyas casas quedaron inhabitables.
En algunos inmuebles se colocaron carteles para identificar el nivel de afectación: las viviendas consideradas inhabitables fueron señaladas como casos de asistencia urgente, mientras que otras quedaron bajo evaluación por daños parciales.
La velocidad del incendio dejó historias de familias que prácticamente no tuvieron tiempo de sacar nada. Algunos vecinos contaron que escaparon primero para poner a salvo a niños y adultos mayores y que, cuando quisieron regresar, el fuego ya había avanzado sobre sus pertenencias.
Ahora empieza una etapa distinta y posiblemente más larga: volver a levantar viviendas, recuperar elementos básicos y reconstruir lo perdido. Mientras avanza el relevamiento oficial, la respuesta de vecinos e instituciones intenta cubrir las necesidades más urgentes de quienes quedaron frente a una casa destruida de un momento para otro.