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Bombardeo sirio

Por Redacción Diario de Cuyo 5 de mayo de 2018 - 00:00

Señor director:

Las monjas trapenses que viven en Azeir, una pequeña aldea siria en la frontera con el Líbano, a mitad de camino entre Homs y Tartus, escribían en un mensaje enviado a la Agencia Fides: "¿Por qué la opinión pública no se ha inmutado? ¿por qué nadie se ha indignado? ¿por qué no se han lanzado llamamientos humanitarios por estas personas inocentes? ¿Y por qué solamente cuando el gobierno sirio interviene en favor de los ciudadanos sirios, que se sienten ofendidos por tanto horror, nos indignamos por la ferocidad de la guerra y no antes?”

El análisis de las religiosas señala que "cuando el ejército sirio bombardea, también hay mujeres, niños, civiles, heridos o muertos. Rezamos por ellos también. No sólo por los civiles: también oramos por los yihadistas, porque, cada hombre que elige el mal, es un hijo perdido, es un misterio escondido en el corazón de Dios. El juicio lo debemos dejar a Dios, Él no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva”.