Señor director: 


Que la risa y el buen humor proporcionan salud es un pensamiento que viene desde hace mucho tiempo.Y, que una actitud humorística puede ayudar a prevenir y curar la enfermedad. La Biblia, en el Libro de Proverbios, Capítulo 17, versículo 22, ya nos presenta esa idea al decir: "Un corazón alegre es el mejor remedio, pero el espíritu abatido reseca los huesos". 


Todos los grandes órganos son estimulados por una risa franca. Su funcionamiento mejora como consecuencia del aumento de la circulación, debido al masaje vibratorio que se produce. De ese modo, se fortalece y la resistencia a las enfermedades. Además, los efectos mentales que produce aleja los temores que están presentes en el origen de muchas enfermedades, como asimismo aleja de la persona de un estado de desesperación, en el cual podría caer, si se tomara muy seriamente. 


Pero el mayor valor que adquiere la terapia por el buen humor no consiste en hacer reír al paciente contándole chistes, sino que éste adquiera una actitud humorística en su vida. 


Por varias causas, la risa y el buen humor ejercen una acción benéfica sobre la salud. Una de ellas es que ejercita los pulmones y estimula el funcionamiento del sistema circulatorio. El diafragma, que es el principal músculo respiratorio, actúa a pleno. Y una risa franca favorece a todo el sistema cardiovascular, pues el oxígeno ingresado en la sangre, se incrementa por la respiración profunda que acompaña la risa.