Señor director:
Este país es insólito. No se puede decir que desapareció. La realidad es que nadie sabe dónde está Santiago Maldonado. Se ocupan y se preocupan los medios de comunicación, partidos políticos, organizaciones sociales, la CIDH. Todas las sospechas caen, como de costumbre, sobre aquellos que deben poner orden de acuerdo a los mandatos de la Constitución Nacional y las leyes. Inclusive, la propia familia del citado, que nunca sabía dónde estaba porque es un nómade algo anarquista, aparece acusando, cuando en realidad, no sabemos dónde está.
Insólito uso político
Cabe recordar que en 1976 los terroristas Montoneros y del ERP asesinaron a mis tres compañeros de trabajo, en la empresa automotriz "Chrysler". Ninguna de estas instituciones se ocupaba o se preocupaba por ellos. Las únicas que lo hacían eran mi madre y mi mujer, que no sabían si yo volvía a mi casa cada día.