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Verdi y la ópera

Por Redacción Diario de Cuyo 10 de octubre de 2018 - 00:00

Señor director:

Un día como el de ayer, 10, de octubre, pero de 1813, nacía en Le Roncole, Busseto, estado de Parma, Giuseppe Verdi. Una de sus grandes obras fue presentada en el Teatro del Bicentenario de San Juan. Se trata de "La Traviata” (1853), basada en la novela "La Dama de las Camelias”, escrita por Alejandro Dumas, supuso entre otras obras su consagración y se encuentra entre las más populares de todos los tiempos. Sufrió golpes muy dolorosos con la muerte de sus dos hijos cuando eran pequeños y de su esposa, cuando apenas tenía 26 años. Mientras tanto, hubo personas como Antonio Barezzi, gestor de la Sociedad Filarmónica de Busetto, quien lo ayudó. Pero su camino por la música no iba a ser color de rosas. Fue rechazado en diferentes ocasiones, porque no gustaban sus obras. Sin embargo, el director de La Scala lo convence para que escriba Nabucco (1842). La ópera causó gran sensación, ayudado por el tema de la cautividad de los judíos en Babilonia que era considerado por el público italiano como una alusión a la oposición al gobierno austríaco en el Norte de Italia. Incluso, los voluntarios italianos cantaban algunos números de sus óperas cuando iban a luchar contra los austríacos. A estas óperas siguieron: I Lombardi alla prima crociata (1843) y Ernani (1844), que gozaron de gran éxito. De las 11 óperas siguientes solo Macbeth (1847) y Luisa Miller (1849) se mantienen en el repertorio actual de ópera. Rigoletto (1851), Il trovatore (1853) y La Traviata (1853). En el ocaso de su vida, a los 70 años, compuso Otello (1887). Llegó a ser diputado y senador. La gente lo adoraba, no sólo como músico, sino por su significado en la lucha por la reunificación de Italia. En Milán, Verdi sufrió un derrame cerebral. Falleció el 27 de enero de 1901.