Juan Guaidó y Joe Biden.


En medio del caos reinante en los días finales del gobierno de Donald Trump, hay un pequeño rincón de su administración que no está terminando en llamas: el representante especial de Trump para Venezuela se ha reunido con los asesores del presidente electo Joe Biden para garantizar una transición ordenada de la política de Estados Unidos hacia la dictadura venezolana.


El representante especial de Trump para Venezuela, Elliott Abrams, se reunió en diciembre con el equipo de transición de Biden liderado por la ex jefa del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado y ex embajadora en México, Roberta Jacobson.


Abrams, un republicano conservador de línea dura que dejará el gobierno el 20 de enero, me dijo que fue una reunión "larga" y "muy agradable".

"El pronóstico sobre la probable postura del presidente Biden sobre Venezuela es interesante porque va en contra de las delirantes afirmaciones de Trump, de que Biden es un supuesto 'socialista' que se haría amigo de Maduro".

Cuando le pregunté si se quedó con la impresión de que Biden continuará con la política actual de Estados Unidos de reconocer a Juan Guaidó como presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela y como presidente interino del país, respondió afirmativamente.


"Sí, creo que sí", me dijo Abrams. "No creo que veamos grandes cambios en la política (de Estados Unidos hacia Venezuela). Y creo que entienden que la cara de la oposición, el líder de la oposición, es Juan Guaidó".


Biden ha dicho poco sobre Venezuela, más allá de afirmar que buscará la ayuda de países europeos para aumentar la presión sobre Maduro para que convoque elecciones libres.


Pero entre otras señales de que Biden no retirará el apoyo de Estados Unidos a Guaidó está el hecho de que la administración entrante invitó al embajador de Guaidó en Estados Unidos, Carlos Vecchio, a asistir a la ceremonia inaugural de Biden el 20 de enero, según me dicen funcionarios bien informados.


Mi propia conclusión después de hablar con Abrams y entrevistas previas con los asesores de Biden en América latina es que Biden buscará montar una ofensiva internacional para presionar a Maduro para que permita elecciones libres, quizás comenzando con las elecciones municipales que la dictadura venezolana está considerando realizar en agosto.


Además, tras el fracaso de la administración Trump en sus esfuerzos por presionar a Cuba para que ayude a encontrar una transición pacífica en Venezuela, es probable que Biden concentre sus esfuerzos en lograr que Rusia lo haga. Trump intentó negociar un acuerdo con Cuba, ofreciéndole suministros de petróleo de terceros países a cambio de su ayuda en Venezuela, pero los cubanos rechazaron la oferta, me dicen funcionarios cercanos a las conversaciones.


En suma, no preveo cambios importantes en la política de Estados Unidos hacia Venezuela. Por el contrario, es posible que veamos un caso poco común de bipartidismo en Washington acerca de la mayor crisis humanitaria y política de América latina.

Por Andrés Oppenheimer
Columnista de The Miami Herald y Nuevo Herald, Miami, EEUU