Chile y Argentina dieron un nuevo impulso a su agenda de integración minera al reactivar el Tratado de Integración y Complementación Minera, acuerdo bilateral que establece el marco jurídico para el desarrollo de proyectos ubicados en la zona fronteriza entre ambos países. La decisión fue adoptada durante la XIX Reunión Ordinaria de la Comisión Administradora del tratado, realizada en Buenos Aires.
Argentina y Chile reactivan tratado minero para impulsar proyectos fronterizos y nuevas inversiones: se había firmado en 1997
La Comisión Administradora del Tratado de Integración y Complementación Minera volvió a sesionar tras el cambio de gobierno en Chile, con el objetivo de fortalecer el desarrollo de proyectos binacionales y aprovechar el auge de inversiones mineras en Argentina mediante una mayor integración en infraestructura, logística, proveedores y tecnología.
La delegación chilena estuvo encabezada por los subsecretarios de Minería, Álvaro González, y de Relaciones Exteriores, Patricio Torres, mientras que Argentina participó a través del secretario de Minería, Luis Lucero, y del director de Integración Económica Latinoamericana y el Caribe, Marcos Stancanelli.
La reactivación del acuerdo coincide con el mayor ciclo de inversiones cupríferas que vive Argentina desde el cierre de la mina Bajo de la Alumbrera en 2018, escenario que abre oportunidades para que Chile amplíe su participación mediante infraestructura, puertos, servicios logísticos, ingeniería, innovación y proveedores especializados asociados al desarrollo de proyectos transfronterizos.
Durante el encuentro, el subsecretario de Minería, Álvaro González, sostuvo que el tratado permitirá desarrollar una minería fronteriza “más eficiente, con menores costos, aprovechando las sinergias de ambos países y aumentando la oferta de minerales críticos al mercado global”.
La autoridad añadió que el desafío es avanzar hacia una integración productiva que trascienda el desarrollo de proyectos mineros y permita compartir infraestructura, proveedores y capacidades tecnológicas entre ambos países.
“La próxima etapa de la integración minera debe evolucionar hacia un modelo de integración productiva, donde ambos países compartan infraestructura, proveedores, capacidades tecnológicas y creación de valor. El éxito del tratado no se medirá por la cantidad de proyectos que crucen la cordillera, sino por la capacidad de Chile para transformar una cartera superior a US$20.700 millones en más inversión, más empleo, más innovación y más oportunidades para las regiones”, afirmó González.
El tratado, firmado en 1997, establece el marco legal para facilitar el desarrollo de iniciativas mineras en la frontera chileno-argentina. Su reactivación busca responder al creciente interés internacional por asegurar el suministro de minerales críticos, especialmente cobre y litio, en un contexto marcado por la transición energética.
En ese marco, el Gobierno indicó que continuará fortaleciendo su agenda internacional para atraer inversiones al sector. Durante la última semana, autoridades chilenas sostuvieron reuniones con delegaciones de Emiratos Árabes Unidos y Japón para explorar oportunidades de cooperación en materias como descarbonización, uso de agua desalada, financiamiento de infraestructura y exploración minera.