El Proyecto Los Azules dio un paso fundamental en su hoja de ruta al reactivar operativamente las instalaciones del campamento Candadito. Esta infraestructura, estratégica para la logística del emprendimiento minero, retoma sus funciones en modalidad normal luego de haber atravesado una desmovilización temporal dispuesta en julio pasado. Aquella medida preventiva se había adoptado para hacer frente a las rigurosas condiciones climáticas invernales, priorizando de manera absoluta la salud, el resguardo físico y la seguridad del personal que se desempeña en la zona cordillerana.
Después del gran temporal invernal, reabrió el campamento de Los Azules: la minera retoma el plan de obras previsto
La vuelta a las tareas se hace bajo estrictos protocolos de seguridad.
Ubicado a 3.150 metros sobre el nivel del mar, a 54 kilómetros de la localidad de Villa Calingasta y a 79 kilómetros de Barreal, Candadito constituye un punto logístico intermedio de vital importancia. Su función principal radica en servir como base de apoyo, soporte logístico y centro de relevo tanto para los equipos de trabajo como para el transporte que circula hacia y desde la cordillera. En la actualidad, el predio cuenta con una capacidad habilitada para albergar hasta a 36 personas de manera simultánea en sitio, disponiendo además del abastecimiento asegurado de insumos críticos como alimentos, agua potable y combustible para garantizar la continuidad operativa sin contratiempos.
La reapertura de esta infraestructura representa una señal clave dentro del cronograma general de Los Azules, ya que permite poner en marcha una serie de obras preparatorias indispensables para aproximarse a la tan ansiada etapa de construcción. Entre las tareas prioritarias que se impulsan a partir de este despliegue se destaca el acondicionamiento y la optimización del camino de acceso existente, así como el replanteo técnico y la ejecución de obras vinculadas a la nueva traza vial, acompañadas por la construcción de alcantarillas y obras de arte menores necesarias para consolidar el tránsito seguro de carga pesada y personal.
La puesta en marcha de estas tareas requirió una labor transversal entre diversas áreas de la compañía. Al respecto, Emmanuel Navarta, Superintendente de Servicios Generales de la firma, resaltó que la reactivación de Candadito es el fruto directo de un esfuerzo conjunto donde ninguna disciplina podía avanzar de manera aislada. Los departamentos de Seguridad e Higiene, Caminos y Servicios Generales trabajaron de forma estrictamente coordinada junto a la empresa contratista encargada del campamento para despejar y recuperar los accesos de alta montaña, reacondicionar cada una de las instalaciones y restablecer la totalidad de los servicios esenciales.
El ejecutivo remarcó que la seguridad de los trabajadores se mantiene como la premisa indiscutible bajo la cual se diseña cada una de las actividades en el yacimiento. El hecho de contar nuevamente con personal alojado en Candadito y con todas las prestaciones operativas en pleno funcionamiento constituye un logro compartido entre el equipo técnico que opera directamente en el terreno y el personal de apoyo que brinda soporte continuo desde las bases operativas. Esa misma sinergia interdisciplinaria será la que guíe los próximos hitos de desarrollo a medida que el proyecto consolide su avance.
Con el despeje de los caminos y la paulatina mejora de las variables meteorológicas propias de la temporada, los trabajadores retornan a sus puestos en el terreno con la tranquilidad de contar con protocolos rigurosos. La decisión de desmovilizar tomada meses atrás respondió justamente al compromiso de evitar exponer a las cuadrillas a entornos climáticos de extremo riesgo, reafirmando que la viabilidad operativa va de la mano de la protección humana.