La reciente adjudicación para construir los módulos habitacionales del proyecto minero Vicuña encendió las alarmas en el sector de proveedores locales. Es que el contrato quedó en manos de un consorcio integrado por las firmas asiáticas PowerChina y Beijing Chengdong, junto a la santafesina RAFA S.A., lo que generó un fuerte debate debido a la importación de las estructuras desde China.
Modulos chinos para el campamento de Vicuña: la minera habló por primera vez luego de la polémica y pidió debatir la competitividad nacional
José Morea habló este martes sobre la polémica adjudicación al consorcio chino.
Las críticas de los proveedores mineros no tardaron en multiplicarse, coincidiendo con la expectativa por el tratamiento en Diputados del proyecto de Ley de Desarrollo Local Minero y Empleo Local.
Ante este escenario, el director de la compañía, José Morea, aprovechó un agasajo a periodistas para poner paños fríos, aclarar los alcances reales de la contratación y explicar que la obra adjudicada corresponde únicamente a una fracción del futuro complejo. Según detalló, se trata de la primera de cuatro licitaciones previstas para completar la infraestructura que albergará a miles de trabajadores. “Vale la pena aclarar que es solamente por el 25%. Es la primera de cuatro licitaciones respecto a la construcción de este campamento”, señaló.
Lejos de esquivar la polémica, el director de Vicuña invitó a reflexionar sobre las asimetrías que sufren los proveedores argentinos a la hora de presentarse a compulsas de esta escala frente a corporaciones extranjeras.
“Deberíamos preguntarnos por qué los actores argentinos no pueden ser más competitivos a la hora de liderar consorcios y cuál es la matriz impositiva u otros impedimentos de la cadena de valor que no les permiten ser igual de competitivos que las empresas internacionales”, expresó Morea, declaraciones difundidas por el sitio 0264 Noticias.
Asimismo, Morea llevó tranquilidad a la provincia al asegurar que la empresa exigirá a los adjudicatarios la máxima absorción de trabajadores de la zona, garantizando que el impacto económico principal permanezca en la región.
“Esperamos, así como le pedimos a todos nuestros contratistas, que se maximice el empleo local en ese proceso. En definitiva, la gran mayoría del valor de ese contrato y de los puestos de trabajo que se generen quedarán en San Juan”, indicó.
El cronograma hacia el 2030
Respecto a los plazos, el ejecutivo argumentó que la celeridad para adjudicar este primer módulo habitacional era clave para blindar los objetivos macro del proyecto minero, cuya meta final es comenzar a producir el primer concentrado de cobre en 2030.
“Era necesario avanzar con la construcción de este primer módulo lo antes posible para no comprometer el cronograma del proyecto. Esto permitirá que los sanjuaninos y argentinos puedan beneficiarse de la producción de cobre tan temprano como en 2030”, sostuvo.
Finalmente, desde la conducción del proyecto enfatizaron que el verdadero desafío de cara a las tres etapas licitatorias restantes será trabajar a contrarreloj para fortalecer la competitividad de las cadenas de valor locales, permitiéndoles disputar y liderar los contratos venideros en igualdad de condiciones.