El crecimiento de la actividad minera en Iglesia abre oportunidades para las empresas y los prestadores de servicios, pero también plantea una serie de desafíos para quienes buscan incorporarse a la cadena de valor. La capacitación, profesionalización, el acceso a contratos y la infraestructura necesaria para recibir nuevas compañías forman parte de las principales preocupaciones que registran las entidades que representan al sector.
Proveedores mineros de Iglesia entre la capacitación, la unión de actores y la urgencia de ordenar el crecimiento
CAPRESMI y CADEMI son algunas de las cámaras que hay en Iglesia vinculadas a la actividad minera. Ambas entidades buscan ampliar oportunidades frente a la expansión. Falta de mano de obra especializada y la demora del Parque Industrial aparecen entre los principales desafíos.
En ese escenario trabajan la Cámara de Prestadores de Servicios Mineros de Iglesia (CAPRESMI), presidida por Gabriel Paredes y uno de los espacios más antiguos que tras un tiempo sin actividad retomó la normalidad; y la Cámara de Proveedores Mineros Jóvenes (CADEMI), presidida por José María Silva, un espacio relativamente nuevo que reúne a empresarios y prestadores locales de entre 20 y 35 años.
Aunque tienen características diferentes, ambas instituciones coinciden en la necesidad de preparar a los proveedores para responder a los requerimientos de los proyectos y conseguir que una mayor participación en el movimiento económico de la minería.
La capacitación, una condición necesaria para acceder a la cadena de valor de la minería
CAPRESMI cuenta con 90 socios. Uno de los principales problemas que identifica la cámara es la falta de especialistas. Paredes señaló que existe una cantidad importante de personas que pueden desempeñarse como ayudantes, pero los proyectos requieren trabajadores con conocimientos específicos y profesionales para tareas que demandan mayor preparación.
Frente a ese panorama, la cámara trabaja con empresas y otras instituciones para generar instancias de capacitación y profesionalización. La intención es acercar conocimientos técnicos al departamento y evitar que las compañías deban recurrir a trabajadores de fuera del departamento u otras provincias para cubrir determinados puestos, un temor que se generaliza en todo San Juan y para lo cual se van desarrollando distintas acciones.
La formación no se limita a las cuestiones técnicas. CAPRESMI también trabaja en una propuesta de educación financiera destinada a los socios y a quienes obtengan ingresos vinculados con la minería. “Dicho en criollo, nosotros queremos que quienes ganen dinero con la minería lo gasten de la mejor manera posible, y hasta inclusive lo apuesten a su propio desarrollo”, sostuvo Paredes.
Por su parte, desde CADEMI proponen fortalecer la formación desde etapas tempranas, con alternativas en el sistema educativo orientadas a la minería que permitan preparar a los habitantes antes de que se amplíe la demanda laboral. Un detalle no menor es que ninguna escuela secundaria del departamento tiene orientación en minería, como sucede en Calingasta, por ejemplo.
Los jóvenes como actores fundamentales en la actividad minera
La participación de las nuevas generaciones tiene su propio espacio en CADEMI, una cámara que nació hace más de dos años con la intención de involucrar a los jóvenes de Iglesia en la actividad y acompañar el crecimiento de sus proyectos. Actualmente cuenta con más de 30 socios y no descartan ampliar los horizontes a otros departamentos.
Valentino Camera, integrante de la entidad y vinculado a la gastronomía, explicó que la cámara reúne a jóvenes con diferentes recorridos. Algunos están dando sus primeros pasos, mientras que otros cuentan con una trayectoria más extensa en sus respectivos rubros. La diversidad de experiencias permite compartir conocimientos y acompañar en el desarrollo de las actividades.
Desde CADEMI advierten que la disponibilidad de mano de obra calificada es una de las principales dificultades, similar a lo señalado por CAPRESMI. En logística, por ejemplo, se necesitan choferes con licencias profesionales, experiencia y capacitación específica. Una situación similar observan gastronomía, donde no siempre resulta sencillo encontrar personal preparado para responder a las necesidades de las empresas.
Para afrontar esa demanda, la cámara participa en la organización de capacitaciones en conjunto con distintas compañías. Algunas actividades convocan a más personas de las previstas, una situación que refleja el interés de los jóvenes en prepararse de cara al crecimiento minero.
Unir esfuerzos para representar al sector
Actualmente en Iglesia hay seis cámaras vinculadas a la actividad minera: La Cámara de Prestadores de Servicios Mineros de Iglesia (Capresmi); Cámara de Servicios Mineros de Iglesia (CAISMI); Cámara de Proveedores Mineros Tierra Minera; Cámara de Empresas y Servicios Iglesianos Independientes (CESI); Cámara de Proveedores Mineros Jóvenes de Iglesia (CADEMI) y Aituric (Asociación Iglesiana de Turismo, Industria y Comercio).
Ante ese escenario, Paredes señaló que comenzaron a dialogar con los representantes de otras entidades para explorar una posible articulación. Lo positivo de los encuentros es la predisposición para avanzar en una agenda compartida.
La diversidad de instituciones responde, de acuerdo con la interpretación de las autoridades de las cámaras, a diferentes ideas y maneras de entender la representación del sector. Si bien es importante que cada entidad conserve sus particularidades, existe una base común para abordar las necesidades de los proveedores frente a las empresas mineras.
En CADEMI también consideran que el diálogo entre las cámaras es necesario para fortalecer la representación local. La intención es que los distintos sectores puedan trabajar en una misma dirección y presentar una oferta de servicios capaz de responder a los requerimientos de la actividad.
El Parque Industrial y la infraestructura pendiente, urgencias compartidas
Más allá de la formación y la organización institucional, la disponibilidad de espacios físicos para instalar empresas aparece como una de las principales preocupaciones. Algunas firmas necesitan una oficina o un terreno pequeño, mientras que otras requieren superficies más extensas para construir galpones, organizar su logística y desarrollar sus operaciones.
En ese contexto, el Parque Industrial de Iglesia surge como una necesidad para concentrar la radicación de empresas y ordenar el crecimiento de la actividad.
Desde CADEMI coincidieron en que la planificación territorial es una cuestión que necesita mayor impulso. También con la mira puesta en el parque industrial, entienden que es necesario agilizar el avance del mismo para evitar que las instalaciones vinculadas con la minería se distribuyan sin un ordenamiento definido que genere un impacto negativo en la comunidad.
Una agenda compartida para el desarrollo minero
Las necesidades que plantean CAPRESMI y CADEMI reflejan distintos aspectos de un mismo desafío: conseguir que los proveedores de Iglesia estén preparados para acompañar la evolución de la actividad minera.
Mientras CAPRESMI busca profesionalizar a sus socios, ampliar los conocimientos técnicos disponibles y fortalecer el vínculo con las operadoras, CADEMI apuesta por acompañar a los jóvenes empresarios y facilitar el desarrollo de sus iniciativas. Ambas entidades consideran que la capacitación y la articulación institucional son herramientas necesarias para aprovechar las oportunidades que se presentan.
En Iglesia el desafío pasa ahora por transformar las expectativas en oportunidades concretas, con empresas locales preparadas para cumplir los estándares mineros, jóvenes capacitados para incorporarse al sector y una infraestructura que acompañe la llegada de nuevos servicios.