El negocio del mosto está mostrando una recuperación notable. Tras dos años malos, en el 2018 y gracias a una mayor producción de uva y la mejora cambiaria del país, en mayo las exportaciones del jugo de uva crecieron nada menos que un 76% respecto a igual mes del año anterior. De esta forma este producto logra en el acumulado de los primeros cinco meses del año un aumento del 49,7% en las toneladas vendidas al mundo, comparado con igual periodo del 2017.

En el sector explican que lo que sucede es que el negocio está volviendo a recuperar los niveles normales de venta en los mercados internacionales.

Según las cifras que acaba de difundir el INV, con las 10.206 toneladas exportadas en mayo se alcanzó un volumen de ventas en el acumulado desde enero de 32.441 toneladas, frente a las 21.672 del mismo lapso del año pasado. De esa forma desde la región cuyana y principalmente de San Juan, que es el principal elaborador de mosto, ya se exportó más de la mitad del jugo de uva concentrado que en todo el 2017. El año pasado fue el peor en 20 años para este producto que sólo logro cerrar envíos que alcanzaron 61.622 toneladas, un 40,8% menos que las 104.121 del 2016, según informó el INV.

Por ahora, es lo único que se salva en el negocio vitivinícola, ya que los despachos al consumo interno y las exportaciones de vino siguen en baja (ver recuadro).

 

 

En la Cámara de Fabricantes y Exportadores de Jugo de Uva están aliviados pero advierten que las buenas cifras actuales son comparadas con etapas malas. Fernando Morales, presidente de la entidad, dijo que si uno mira las cifras comparadas con el año interior e incluso el 2016, va a ser muy optimista, pero que no hay que olvidar que esos años "fueron los peores que ha sufrido el negocio en los últimos 20 años", a causa de cosechas muy escasas donde el sector acabó perdiendo gran parte del mercado operado. Morales agregó que lo que está pasando ahora es que se está recobrando ""cierta normalidad" y mencionó que las cifras estandar de exportación rondan las 120 a 125 mil toneladas anuales de mosto concentrado. Entre las razones de esta recomposición mencionó una cosecha de mayor volumen que ayudó a una mayor elaboración, y la mejora del tipo de cambio.

En ese sentido, un analista del sector explicó en off que otro factor que beneficia al sector es que la uva se pagó en pesos, no requiere tantos insumos ni valor agregado como otros productos, y se vende en dólares, lo que significará también un repunte en los ingresos de divisas.

La tonelada de mosto cotiza alrededor de 1.300 dólares y hay que tener en cuenta que en abril el dólar estaba a $20, en mayo trepó a $25 y en junio subió a niveles que rondan los $28.

Desde una exportadora local explicaron que el mosto es un comoditie que reacciona "rápido a la venta cuando las condiciones mejoran" y que al contar con materia prima suficiente se logró alcanzar un mayor volumen para vender, algo que no ocurrió en el 2017.

No obstante en la Cámara son cautos, porque dicen que las expectativas del negocio hasta fin de año dependerán del comportamiento y de los precios de los tres competidores del jugo de uva argentino: el jugo de manzana chino, y el volumen de mosto que elaboren esta temporada los grandes productores que son España y Estados Unidos. Los precios de esos productos se conocerán a partir del próximo mes de agosto, momento en el cual se dilucidará si el producto local va camino a cerrar un buen año.

 

 Cons

umo y exportación, en baja 

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El vino no está corriendo con la suerte del mosto, al menos por ahora. Los datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), a mayo de 2018, indican que los despachos de vino al consumo interno cayeron 8,5% en relación a igual mes de 2017. Se consumieron 754.310 hectolitros, con una caída del 36,6% en blancos y una suba del 3,1% en tintos. En el mismo período las exportaciones de vinos alcanzaron los 159.720 hectolitros, con lo cual bajaron 3% respecto a mayo del año anterior. En este caso hay que tener en cuenta además que el año pasado ya era negativo. En total, la comercialización vitivinícola bajó en el comparativo anual un 7,6% en el último mes difundido.

En el acumulado de los primeros cinco meses, la comercialización total de vinos se anota una caída del 3,1% en relación a igual periodo de 2017. En este lapso las exportaciones mostraron una caída del 3,5% ya que alcanzaron los 717.036 hectolitros respecto a los 743.024 hectolitros del mismo periodo del año anterior. A su vez, los despachos al consumo interno mostraron una caída acumulada del 3%, con un total de 3.260.861 hectolitros.